domingo, 29 de septiembre de 2013

La teoría M de un poeta


Dicen los físicos y astrónomos que el universo está compuesto de cuerdas, supercuerdas y membranas. Cuerdas se pueden unir, dislocarse, produciendo superficies en las que mi amor por ti pueda reposar.  Al cerrarse producen membranas en donde podremos hacer nuestra casa llena de cantigas, de puertas y ventanas, para que  la luz entre y, sobre todo, permita que tu alegría contagiosa pueda alcanzar el infinito que merece.  Dicen los científicos que pueden existir muchos universos (la llamada teoria M), cada uno sería como una membrana flexible, como una placenta, que cura y que protege algo. Con textura blanda, como la de un gajo de una fruta guanábana, que es dulce y sana hiperplasias benignas y malignas. O sea, que a un universo único podríamos contraponer la idea de múltiplos universos, a la que han llamado de Multiverso, o sea múltiples versos escritos, formando múltiplos poemas, algunos aún no escritos, pero insinuados y adscritos a tus ojos.  Así nuestro amor está escrito en cuerdas y supercuerdas, y registrado en nudos, como los quipus de los quechuas (que aún están siendo descifrados), y habita en las membranas, que se rompen y deforman formando claraboyas, tragaluces y concavidades en los techos, pisos y paredes; para que podamos así respirar, huyendo uno del otro. Dicen los teóricos que tú y yo también podríamos vivir en membranas diferentes, unidas por agujeros negros, que permiten visitarnos y decirnos chao. Y que en cada encuentro podríamos engendrar y parir un poema, ad-verso al miedo, un nuevo gajo, de una fruta  que ya somos.
(Brasilia septiembre de 2013)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Nocturno en trazos

trazo curvas separando espacios en que trazo un trazo
divido mi espacio en zonas curvas e hiperespacios
¿no es la palabra un trazo de una idea que se curva a un plano?
no sé bien... y rayo una disculpa como un trecho que recorro
y juro que no tramo
Trazo una curva que se cierra solapando áreas
y lo interno y lo externo aparecen solitarios ahora –por un trazo
¿no es mi sentimiento un hebra que te rodea y que te cubre en algo?
aquí el verso es una curva, un rasgo, que se cierra, que se toca
en ti, en un punto distante, como las paralelas de Euclides
a modo de un sueño que trazo en la noche –y con un capricho
el infinito trama, junta, cubre y esconde

(Brasilia, septiembre de 2013)

sábado, 7 de septiembre de 2013

Encuentros


Visité los lugares que nunca frecuentamos, y estaban llenos de ti. Es que aquella ausencia tuya en mi ciudad reflejaba la ausencia de tu caminar, que ya dejaba marcas en mi alma.  Y así me siento el piso de tus pasos, que guarda la memoria de tu andar, que detiene la sombra solar proporcional a tu estatura, fincada en la hora, en el meridiano en que movemos nuestros cuerpos. Hablas el lenguaje de los niños, de las plantas de las aves, de los mendigos hambrientos por un poco de dulzura, y de aquella cortesía que nos liga con los viejos. Vimos juntos la miseria de los ricos, la glotonería ávida de los desposeídos, aquella otra parte sórdida de la balanza de Minerva –reparamos en la esquina un político queriendo aparecer honesto, y un honesto jamás queriendo ser político.  Te visité en los aires de tu ciudad lejana sin poder dejar mis huellas en tu rostro albo, en tu pelo color   nórdico y de salvia, y estabas triste por no estar aquí conmigo. Te sentí en la contravía de esta vida, estrada sin regreso. Te vi en el otro día, te miraré en un ayer lejano que retornará algún día, pues sí querida. Caminamos uno al lado del otro, lejos entre aquí y allá, pero aun así de manos dadas.

(Brasilia, septiembre de 2013)