domingo, 30 de septiembre de 2012

Tránsitos antipoéticos en alejandrinos

(al tuerto López)

No soy bien recibido en templos de creyentes

que confesados y soberbios desafían la razón

ni en yermos espacios de ateos incontinentes

que incrédulos desafían imperiosos  una traición

 

serpenteo y reto la ciencia y los inconsecuentes

como se maceran dudas de una causa remisa

transitando en círculos y cónicas impertinentes:


en esos casos me va como a los perros en misa

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Brasília, septiembre 2012

viernes, 7 de septiembre de 2012

Buscando en algo



ininteligibles nubes, vuelo de aves
en atardeceres cayendo sinuosos,
la vida escondiendo sus sentidos
mientras intentamos cambiar algo
dirigiendo en actos ya predichos.
Cómo te abordo,  escala nocturna?
cómo me alzo entre sonidos extraños
de vihuelas y harpas que tiñen tu canto
que  esconden tu rostro, tu caricia
en crípticas mañas y sobrios ardides? 

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(Brasilia, septiembre de 2012)

lunes, 23 de julio de 2012

Sonecillo herbario y perdido


te conocí en la adolescencia del mundo
entre gritos, injurias, prisión y soledad
cuando no se osaba abortar la autoridad
cuando cuerpos tenían facha de terruño

te perdí en una rifa gandula en la agonía
del giro de una  rueda suelta de un casino
como se pierde un neutrino  azul, en  giro
loco de un abismo viento, toronjil y salvia

en día tengo el recuerdo loco y zigzagueo
envuelto en olores torvos de tomillo y perejil
en mi sien se estrellan, pactan, matan, giran

los repasos (al revés) y mira otra vez el viento
que te encuentra en Siria, Cuernavaca y Ram
y te tropiezo en una boca con aroma de alecrín
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Brasília julho 2012

martes, 10 de julio de 2012

Breve ritornelo nocturno


Volver a ti da miedo, querida
por las cosas que destruiremos
juntos, al tornar ese algo cierto
y que siempre fue desatinado,
aludiendo esa desnudez del alma:
el trueno que atinge y que no es llama
el agua que cae y que no es lluvia
la sílaba que se entrelaza sin ser palabra
la nota silabando sin ser sonido.
Aquí mi amor, es donde las almas
enfrentan solitarias sus miedos:
en noches que se posan  impiadosas
aún sin ser crepúsculos


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Brasilia, julio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

MuSicus sCrutAtor


{SOLo soy un cAzaDOr de poEmAs/AlGunos los CAzo AfuErA/los REcojo y los ColoCo Aquí/dAnDO CrEditos A sus AutorEs/otros los cAzo dEntro De MI}

...digo, dentro de mí

lunes, 23 de abril de 2012

Fragmentos


transcender 
pinturas 
frases 
eslogans
colores
Acuerdos
símbolos 
sílabas
fonemas
sintagmas 
sonidos 
tonos 
Recuerdos
acordes
puntos 
ilusiones
abstracciones 
lineas 
fragmentos 
Ser-cuerdo 
yendo 
reabriendo
desapareceriendo  
De-acuerdo

(Brasilia, abril de 2012)

lunes, 2 de abril de 2012

Autoperpetuandose


(Antes que todo iniciar el video): 


"Siempre que la poesía se apartó de la música entró en decadencia" (Ezra Pound)



domingo, 1 de abril de 2012

John Cage y poesía



(Antes que todo iniciar el video)
“Lo que necesitamos ahora es de silencio… las palabras ayudan a hacer los silencios. Yo no tengo nada que decir y lo estoy diciendo y esto es poesía, como yo quiero ahora”
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Tomado de "La conferencia sobre nada" dictada el 8 de marzo de 1982, en Beverly Hills, California, por el músico John Cage. Traducida al portugués por Augusto de Campos.John Cage: Landscape

domingo, 4 de septiembre de 2011

Pasantía


ausculto algo y todo
–en vida simple–
a pasos enlazados
rastros asimétricos
ritmo casi-cadenciado.
toco tu piel con cinco:
–dedos alargados– 
contornando tu cuerpo
con acordes pentatónicos
–bien semi-arpegiados–
un toque atrás de otro
comenzando con el más grave
terminando con el más fino
...todo pasa y se detiene
continuando de otro lado
así como se oculta el sol
en el hemisferio opuesto
...a cada amanecer:
cuando sientes la aurora
y ves algo de humedad
en una hierba matinal
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(Brasilia agosto de 2011)



domingo, 10 de julio de 2011

Corazón y vida

(a Facundo Cabral)


dime qué quieres traspasar ahora corazón

para ponerlo en papeles hechos de pétalos

de flores salvajes recogidas en tu sinuoso

caminar por este raro laberinto, cuyo final

se pierde en el crepúsculo de una tarde ida


dime que sientes y persigues ahora corazón

para escribirlo en el libro de expectaciones

–hecho in situ de crepúsculos de feroces tardes

de este enredo, cuyo comienzo se promueve

en el albor claro de una mañana desaparecida


dime que extrañas y añoras ahora corazón:

el canto fuerte del artista errante, de palpitar

sinuoso y sincopado, grabado sobre dóciles

pétalos de rosas escrito con sangre de la vida

(diluyéndose en una noche pródiga y estelar)


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(Brasilia, junio de 2011)

viernes, 24 de junio de 2011

Poema antibucólico

I

No me digan que me quede inerte, pues causa y efecto me son imprescindibles para comprender el mundo. Fisgo el viento que balancea las ramas de un guayacán erguido en el campo: el viento mueve sus ramas en movimientos fortuitos e indefinidos. Paréceme que tienen vida propia, que el movimiento les es intrínseco, que brota mismo –dentro de ellas. Ahora me parece que las ramas conversan entre si y con otras ramas de otros árboles contiguos. Si no supiera lo del tal viento juzgaría que están todas ellas jugando y conversando. Conociendo el viento y sus efectos puedo inferir la causa como externa.

II

El viento tiene la causa, el árbol tiene sus motivos (para moverse): su rigidez propia, su geometría, su sustentación sobre el piso dada por la profundidad y por la fuerza heroica de sus raíces. Me gustaría tanto ver las raíces de ese árbol … de estar junto a ellas, acompañándolas en su movimiento lento para adentro, escrutando palmo a palmo cada partícula de tierra, buscando el sustento microscópico, sin desespero –con que paciencia y fortaleza. Paréceme que su sabiduría se resume en eso: paciencia, fuerza y la percepción inflexible de que todo fin envuelve ir, anónima y solitariamente, hacia el fondo. Todo me parecería pacífico y sereno si no supiera que detrás de toda búsqueda hay algo de angustia sempiterna.

III

Mas el árbol se mueve, aún sin el viento… El movimiento del árbol sin viento es supremamente lento, casi inanimado, sólo percibo que toda calma es aparente, todo es velocidad, de algo que se mueve inexorablemente: las ramas crecen, las raíces se ahondan. Sobre ese tenso movimiento, imperceptiblemente están montados los movimientos producidos por el viento y por la condición del árbol. Otro árbol baila al lado ante mis ojos de manera diferente, el viento choca con sus ramas cambiando así la condición del viento. Ahora el viento será diferente cuando llegue a otras ramas, a otro árbol. Todo esto me parecería festivo y alucinante si no supiera que detrás de todo juego hay aprendizaje y olvido de alguna angustia perenne y huidiza.

IV

Qué deseo interminable el de las ramas:

de brincar para arriba. Qué deseo inexorable:

de las raíces ir voluntariamente para adentro.

Qué deseos tensos, qué designios enteros

y contrapuestos sustentan su estructura!

Todo me parecería pacífico si no supiera ahora

que detrás de todo deseo hay algo de algún

matiz indefinido, misterioso: de angustia duradera.

V

Causa y efecto persistentes, ahora percibo en el árbol dos nuevos movimientos: sus partes deteriorándose y sus semillas evocando el nacimiento. Si todos los otros movimientos, con sus velocidades y posiciones –perceptiblemente volubles– cesaren resta entonces el nacimiento como respuesta al deterioro. Todo esto me parecería serenamente pastoril si no supiera que detrás de todo nacimiento hay también algo de angustiante búsqueda –de quieta angustia perdurable.

VI

No me digan que me quede quieto!

pues detrás de toda angustia hay siempre un movimiento.

Díganme que me quite la angustia desde adentro,

en el silencio de una pausa de un poema duradero,

en la experiencia de una mano amiga, de un toque furtivo,

de un fisgar en una pintura, en algún libraco,

del Combatente Téméraire de Turner,

en un confronto con la Niña en Azul de Modigliani,

en la eschucha de una sonata de Scarlatti

(K 87 en Si menor tocada por Horowitz)

en la vivencia de un mantra sagrado y oriental,

en el bálsamo de una promesa amiga y leal.

En el olvido de una historia errante –que retorna

asiduamente siempre en mi cabeza,

en la omisión de un vaticinio de mal agüero:

aquel del que hizo caso omiso Aníbal en la batalla de Cannas

y cuyo facto puso a Roma casi de rodillas.

Díganme que me quite la angustia en la lectura

cuasi-silenciosa de un verso de Mario Quintana,

de Keats, de Donne, de Murilo Mendes, de León de Greiff,

de un trecho del cantar de los cantares,

en la evocación del sermón de la montaña

o en el desprecio de Aníbal por la victoria

(que fue su ruina y salvación provisoria de Roma).

Díganme que trascienda todo amanecer

y todo anochecer transitorios, evocados en mil gestas:

en una victoria y en un amorío de Bolívar,

en una escaramuza de Orde Wingate, de Genghis Khan,

en un grito gay de Ginsberg, de Gore Vidal,

en la desilusión política de Italo Calvino,

en la mirada de Elsbeth Tucher –retratada por Dürer,

en las lágrimas del apóstol Pedro captadas por el Greco,

en la perspicacia de que toda lucha es temporaria

y todo descanso efímero y perecedero.

Sólo díganme que me quede quieto

si tengo tu Presencia íntegra y gentil:

aquella mirada vigilante, cómplice y total.

......................

(Brasília, junio de 2011)

sábado, 18 de junio de 2011

Esa lágrima y Cora Coralina


(a Cora Coralina, poetisa brasilera)


Un verso de Cora Coralina,

coral húmedo, coral fuerte:

“vive dentro de mim

uma cabocla velha

de mau-olhado

acocorada ao pé do boralho,

olhando para o fogo...

Vive dentro de mim

a lavandeira do rio vermelho

Seu cheiro gostoso

d’agua e sabão…”

Una lágrima de Cora Coralina

coral fuerte, coral húmedo:

nao fluctuante, nau impávida

lágrima objeto ... en el agua,

barcaza que navega en el alma

ese pasajero itinerante –lento,

casi fijo en tu rostro, errante

al garete, nadando en el caldo etéreo

de tus lágrimas cálidas: sal

fricción, roce, piel y desliz.

Tibio mar, barcarola deslizante

al agua errante al garete:

mar, esa agua, ese lago,

esa lágrima… esa salobre

desnudez del alma.

.......................

(Brasilia, junio 2011)

domingo, 12 de junio de 2011

Roces y palabras (variaciones sobre un tema de Octavio Paz)


I

De la misma forma que la fricción permite implementar el freno sobre una superficie, la misma impide el desliz libre y sin tropiezos.

II

La fricción de la palabra en un verso alejandrino:

la rima acentuada, la métrica, el ritmo, el transcurso…

la palabra no dicha un mar de pausas y de lapsos.

Parar cuando se quiere, andar sin trabamientos,

sólo el poema sabe parar el alma donde quiere

(y se resbala en ella por doquier y con sigilo)

El poeta coloca el ritmo como puede:

las palabras son señales, punteros vagos de un reloj

que marcan el tiempo en un lugar cualquiera.

Ahora tu mirada me revela en un instante:

las palabras se detienen, las pausas se deslizan

(...aquí verso y sentido nacen libres)

......................

(Brasilia, junio de 2011)

sábado, 16 de abril de 2011

Murilo Mendes, un poeta brasilero


La vida del brasilero Murilo Mendes ilustra, de cierta manera, los misterios de la vocación de poeta. Contestatario, eterno buscador del fondo de las cosas, incapaz de quedarse satisfecho con lo superficial, con las formas sin sentido, con los convencionalismos, con los clichés, con el farisaísmo de la sociedad burguesa en la que lo tocó vivir. Se consideraba inútil para hacer cualquier actividad que no fuera la poesía; en este sentido hizo esfuerzos infructíferos para convertirse en mecánico, farmaceuta, telegrafista, bibliotecario y dentista. Fue amigo del también poeta Jorge de Lima, con el que escribió un libro de poemas en conjunto. Los dos artistas tuvieron crisis existenciales relacionadas con pérdidas de seres queridos, lo que los aproximó de lo trascendente, de lo espiritual. 

Vivió muchos años en Europa, en donde llegó a ser profesor de literatura brasilera. “La poesía es una llave del conocimiento del universo, como la religión y como la ciencia, y no puede, por consiguiente, ser relegada a la condición de un pasatiempo frívolo”. Así expresaba el artista su respeto por la labor de poeta. A pesar de ser considerado perteneciente al movimiento modernista brasilero, muchos lo consideraban un independiente; hasta el propio poeta Manuel Bandeira llegó a afirmar que Murilo Mendes extraía todo de dentro de sí, como por analogía lo hacía el gusano de seda. 

Desde hace varios años he querido traducir el poema “Mapa” de Murilo Mendes, que marca un momento especial en la poesía brasilera (hago aquí una tentativa). Texto pleno de descripciones sinceras sobre los vericuetos internos de la psiquis del artista, trayendo a la luz su rebeldía, sus angustias, sus preguntas, su coraje, su compasión por los desafortunados de la vida. Un posible mensaje: el ser humano como cíclica transformación, en donde la voz de la poesía puede hablar más fuerte que los dogmas.
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Mapa (de Murilo Mendes)
Me pegaron al tiempo, me pusieron
un alma viva y un cuerpo desarticulado. Estoy
limitado al norte por los sentidos, al sur por el miedo,
al este por el Apóstol San Paulo, al oeste por mi educación.
Me veo en una nebulosa, rodando, soy un fluido,
después llego a la conciencia de la tierra, ando como los otros,
me clavan en una cruz, en una única vida.
Colegio. Indignado, me llaman por un número, detesto la jerarquía.
Me pusieron el rótulo de hombre, voy riendo, voy andando, a los trancos.
Bailo, río y lloro, estoy aquí, estoy allí, desarticulado,
gusto de todos, no me gusta nadie, trabajo con los espíritus del aire,
alguien de la tierra me hace señales, no sé más lo que es bien
ni lo que es mal.
 
Mi cabeza voló por encima de la bahía, estoy suspendido, angustiado, en el éter,
tonto de vidas, de olores, de movimientos, de pensamientos,
no creo en técnica alguna.
Estoy con mis antepasados, oscilo en arenas españolas,
es por eso que salgo a veces combatiendo personajes imaginarios,
después estoy con mis tíos locos, dando carcajadas,
en la hacienda, tierra adentro, mirando los girasoles en el jardín.
Estoy en el otro lado del mundo, de aquí a cien años, levantando poblaciones…
Me desespero porque no puedo estar presente en todos los actos de la vida.

¿En donde esconder mi rostro? El mundo baila samba en mi cabeza.
Triángulos, estrellas, noche, mujeres andando,
presagios brotando en el aire, diversos pesos y movimientos me llaman la atención,
el mundo va a cambiar la cara,
la muerte revelará el sentido verdadero de las cosas.

Andaré en el aire.
Estaré en todos los nacimientos y en todas las agonías,
me anidaré en los amparos del cuerpo de la novia,
en la cabeza de los artistas enfermos, de los revolucionarios.
Todo trasparecerá:
volcanes de odio, explosiones de amor, otras caras aparecerán en la tierra,
el viento que llega de la eternidad suspenderá los pasos,
danzaré a la luz de los relámpagos, besaré siete mujeres,
vibraré en los puteros del mar, abrazaré las almas en el mar,
me insinuaré en los cuatro rincones del mundo.

Almas desesperadas, yo os amo. Almas insatisfechas, ardientes.
Detesto a los que se esconden,
los que juegan de cabras ciegas con la vida, los hombres “prácticos”…
Viva San Francisco y varios suicidas y amantes suicidas,
los soldados que perdieron la batalla, las madres bien madres,
las hembras bien hembras, los locos bien locos.
Vivan los transfigurados, o porque eran perfectos o porque ayunaban mucho…
viva yo, que inauguro en el mundo el estado de desorden trascendente.
Soy la presa del hombre que fui hace veinte años atrás,
de los amores raros que tuve,
vida de planos ardientes, desiertos vibrando bajo los dedos del amor,
todo es ritmo del cerebro del poeta. No me inscribo en ninguna teoría,
estoy en el aire,
en el alma de los criminales, de los amantes desesperados,
en mi modesto cuarto de la playa de Botafogo,
en el pensamiento de los hombres que mueven el mundo,
ni triste ni alegre, llama con ojos andando,
siempre en transformación.
...................................
(Traducido por Carlos Humberto Llanos)

jueves, 14 de abril de 2011

Memorias troveras de un cuasi ciego


(Del príncipe Rama cuando perdió su amada Sita)

Perdiste tu amada por seguir
un venado de oro...
–y de piedras preciosas– 
Una cosa así no existe, Rama: 
seguí un venado de oro y 
me perdí en la inconciencia 
tornándome un cuasi-invidente

………………

Ciego como el tebano Tiresias –que fue testado con un laudo ¿vio por acaso a Venus desnuda o tuvo que decidir por algo? –mejor le sería elucubrar la vida entera... También por un acaso el tebano fue mujer –por fortuna– durante varios años, dando otro fallo honesto: tuvo que decidir si sentía más que cuando era un macho. La respuesta fue obvia: mujer es cierto enigma total y el placer le cabe más, pues se le posa en la piel. Y la sentencia fue clara –d'esta fabla funesta: no vendrá más luz de otrora. Mis ojos sólo atingirán a lo que ya era invisible de antaño y, perdiendo así la vista, gané cierto tipo de clarividencia…

II
Estoy ciego como lo estuvo Catulo, 
perdido por un amor incierto 
(...viuamus, mea Lesbia, atque amemos!) 
...y un tanto por esto 
decidí perderme altivo. 
–convertí así mi vida 
en el vestigio de un verso– 
ciego como el viejo Homero 
cantando historias y cuentos
III


Sin vista te me convertirás en recuerdos, tu imagen se me volverá memoria ¿seré ahora libre para recrearte? Habitaré el mundo de las vistas sin formas, el reino del son, de los matices –de los olores– el ambiente del sabor y del tacto, aquel espacio de la trova sin cifras. Tocaré tu cuerpo (ese arawi aimara, ese kiphu del quechua) y no veré contornos ... sólo piel sin fronteras.

……………

Permanezco límbico como cuando –sin cogitar nada– 
auscultaba algo en tus ojos.
...............................
(Brasilia, mayo de 2011)