jueves, 29 de diciembre de 2022

El poeta Jotamario Arbeláez


Tengo una anécdota sobre nuestro poeta que en los años 80 era un invitando para cerrar, con un comentario, el telediario 12:30 de Arturo Abella. Ese día dijo: «hay algunas personas que me confunden con un tal J. Mario Valencia, cuando hablan sobre él piensan que soy yo y viceversa. Es increíble que se pueda confundir un poeta nadaísta con un loro del Opus Dei. ¡No hay derecho!»

Acabo de ver que la palabra «nadaísmo» no está en el diccionario de la Rae: No hay derecho...

(Carlos Humberto Llanos)


miércoles, 30 de noviembre de 2022

La vorágine


«Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba el don divino del amor ideal, que me encendiera espiritualmente, para que mi alma destellara en mi cuerpo como la llama sobre el leño que la alimenta.
    Cuando los ojos de Alicia me trajeron la desventura, había renunciado ya a la esperanza de sentir un afecto puro. En vano mis brazos —tediosos de libertad— se tendieron ante muchas mujeres implorando para ellos una cadena. Nadie adivinaba mi ensueño. Seguía el silencio en mi corazón.
    Alicia fue un amorío fácil: se me entregó sin vacilaciones, esperanzada en el amor que buscaba en mí. Ni siquiera pensó casarse conmigo en aquellos días en que sus parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a someterme por la fuerza. Ella me denunció los planes arteros. Yo moriré sola, decía: mi desgracia se opone a tu porvenir.
    Luego, cuando la arrojaron del seno de su familia y el juez le declaró a mi abogado que me hundiría en la cárcel, le dije una noche, en su escondite, resueltamente: “¿Cómo podría desampararte? ¡Huyamos! Toma mi suerte, pero dame el amor».
¡Y huimos!"   (primera página de la Vorágine, de J.E. Rivera)

Comentario: Impecable, un inicio imposible de repetir, e imposible de mantener su ritmo por más una página. ¿Ese sería un ejemplo del sublime fracaso del escritor, del que hablaron Faulkner y Borges?

(Carlos Humberto Llanos)


Poetizando

Nadie consigue un espacio en la poesía sin pagar peaje a algún un poeta o a un grupo de poetas. Son una logia, alguien tiene que presentarte y el grupo aceptar tu ingreso. Es un ritual ancestral... Tal vez por eso el género esté en crisis, en una era marcada por la extinción de los rituales.

(Carlos Humberto Llanos)

sábado, 8 de octubre de 2022

Artes e infinitudes


«La bebida no construye el estilo, pero lo acompaña. Hay una sinuosidad detectable, una longitud de párrafo, una bruma que espesa la sintaxis, una elaboración de imágenes que nunca definen sus contornos y que se suceden y encabalgan mediante asociación libre» (William Faulkner).

Comentario: La idea implícita de «infinito» (que puede ser asociada al arte) es íntima en las personas que hacen cuentas: siempre podemos sumar a un número cualquier otra cantidad, por ejemplo 1. Es una noción de infinito contable…
        Creo que en el artista esa noción de infinito existe, pero no sería contable: sería una infinidad de historias que podrían ser contadas; una infinidad de emociones y sentimientos que podrían ser descritos en un texto, o en un cuadro... Una infinidad de paradojas y contradicciones que podrían ocurrir, y que podrían surgir en los sujetos que aprecian una obra de arte.
        O sea, en la mente del científico la idea de infinito es vivida como una cuenta, mientras que en la mente del artista surge como algo que puede ser contado, con algún tipo de narrativa o representación. Tal vez esas brumas, esos espacios carentes de luz de Faulkner sean una forma de representar lo incontable.
        Algunos tipos de paradojas aparecen en el problema del infinito contable, por ejemplo: infinito + 1 = infinito. Si restamos «infinito» en los dos lados, el resultado es: 1 = 0 (algo totalmente absurdo).
        Otro caso: infinito + infinito = infinito. Si restamos «infinito» en los dos lados nos da: infinito = 0 (algo descabellado). Esas cosas ocurren con el infinito contable, y los matemáticos se quiebran la cabeza con esas paradojas.
        Con el infinito artístico el problema se ajusta a la obra de arte: cómo contar lo incontable, o cómo representar lo incontable... Creo que el artista tiene ventaja, pues su obra puede tener un significado específico para cada lector, para cada espectador, y para cada momento en que la obra es expuesta y observada. Y el artista no necesita demostrar nada, como lo tiene que hacer el científico: la propia obra es la hipótesis y la tesis al mismo tiempo. O sea, hay siempre algún tipo de simultaneidad en el arte. La frase bíblica «en la casa de mi Padre hay muchas moradas» le cabe muy bien al escritor: cada lector es una morada de la obra del autor, con sus particularidades, recovecos, claraboyas, sótanos y bóvedas, y esto lo podríamos extender para todas las artes.
        El artista no necesita hacer cuentas ni problematizarlas: solo necesita contar una historia, o representarla; y la propria obra tendrá matices de infinitud. Y con la ventaja de que las paradojas, antinomias y contradicciones ayudarán a representar esa infinitud. O sea, el artista no problematiza las paradojas, las usa para contar lo que no puede ser dicho. Por añadidura, la simultaneidad que parece ser intrínseca al arte tiende a eliminar la temporalidad, acercando el arte a lo que entendemos por eternidad.

P.D. Tal vez para el artista el resultado infinito = 0  incorpore un tinte de perpetuidad.

(Carlos Humberto Llanos)

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Atisbos de irrealidad



«Se me pidió que valorara a mis contemporáneos, a Hemingway, Dos Passos, Caldwell, y Thomas Wolfe, y dije que no podía, porque creía que ellos, como yo, pensarían que sus obras habían resultado fallidas; y que la única forma que tenía de valorarlos era en términos de la magnificencia de ese fracaso. Así que coloqué a Wolfe en primer lugar, porque fue el que más se esforzó en realizar lo que sabía que no podía conseguir. Me puse a mí mismo en el segundo lugar, porque intenté casi tanto como Wolfe lo que no podía hacer. Y puse a Hemingway el último porque se había dado cuenta, muy pronto, de lo que era capaz de hacer y se había atenido siempre a ese patrón. Esta opinión mía no tenía nada que ver con el valor de la obra, sino únicamente con lo que yo llamaría la magnificencia, la grandeza de ese fracaso». (William Faulkner, en la nueva farola de Calle del Orco).

Comentario: Juan Benet critica a Dostoievski por su tendencia a describir el alma humana siempre desde los extremos. Es raro ver esta crítica del punto de vista de un ingeniero, como lo era Benet, pues este gremio siempre hace sus proyectos desde la perspectiva del «peor caso». Permítanme explicar este asunto: todo ingeniero busca averiguar, con sus cálculos, cuál es el peor caso posible que su proyecto va a enfrentar. Esto es fundamental para definir los márgenes de seguridad que van a ser empleados y, fundamentalmente, para que el edificio, el avión, el satélite, o cualquier otro dispositivo diseñado no se caiga, o no falle. La pregunta sería: ¿qué busca un artista como Dostoievski al retratar el ser humano en situaciones críticas? ¿Algún margen de seguridad para la durabilidad de su obra? ¿O qué busca un pintor como Picasso al eliminar definitivamente las formas naturales y abordar la realidad con una geometría en 2D? Podríamos decir que sería una búsqueda de nuevas formas de expresión, y sobre este tema los críticos de arte han escrito millares de páginas. Podríamos abordar otros temas, como el caso de Foucault al intentar hacer trizas los discursos a los que somos sometidos a partir de la propia cultura, inclusive de la mismísima sexualidad. Esta misma situación la podemos ver en frases de Faulkner en donde se coloca en primer plano el tema del fracaso del escritor; mejor aún, la magnificencia del fracaso como mérito artístico (podemos ver algo de esto em Virginia Wolf, entre otros tantos ejemplos). El común denominador es llevar a los extremos el discurso, y como un siguiente paso la intención de la obra artística. Sería algo como esto: para crear nuevas formas de expresión es necesaria la ruptura de una estructura, y como la estructura es, de cierta manera, indestructible se habla de fracaso. No creo que la esencia del arte esté necesariamente vinculada a los discursos, a las formas de expresión. De cierta manera el arte es inexplicable, y cualquier abordaje en busca de su origen puede ser frustrante, algo como intentar ocupar un barco fantasma, como me lo advirtió mi amigo Humberto Orduz. Retorno a la frase lapidaria de McLuhan: «el medio es el mensaje». Si avanzamos un poco, todo discurso se propaga como un mensaje, pero raramente percibimos el medio en el que se propaga, que supongo, por ahora, ser estructural, por más sutil que sea. Por este motivo, la palabra «fracaso» es inapropiada, y solo se presenta como una forma de expresar nuestra incompetencia para abordar la realidad, o inclusive la esencia de la misma poesía. ¿Sobre cuál soporte mediático estaría sustentada la obra artística? Tal vez Benet respondería «sobre el alma humana». Pues bien, eso es parte de nuestra incompetencia; no sabemos lo que significa este término, a pesar de casi 2 mil años de discusiones teológicas, filosóficas y hasta científicas, si incluimos algunas áreas cubiertas por la neurociencia.

(Carlos Humberto Llanos)


jueves, 1 de septiembre de 2022

Diálogos indiscretos: reprimendas

El centro de la cultura occidental es la represión. Pero para aliviarla, y no dejar que la propia cultura se disuelva, la solución encontrada es erotizar la misma represión. Todo lo que produce y difunde Occidente, a través de los soportes mediáticos, está vinculado con elementos represores erotizados: las ropas, los accesorios, los perfumes, etc. Un perfume reprime el olor natural del cuerpo, mas suele producir sensaciones eróticas. Al dolor erotizado todos sabemos cómo se lo denomina en la psicología. Y para todos los efectos, el mejor policía es el «qué dirán», que estimula con grandilocuencia y pune al mismo tiempo, y con asombrosa competencia. Ese vaivén entre una represión que se alimenta a hurtadillas, en dosis homeopáticas, y una explosión placentera, como descarga natural, suele esconder lo que hay de más íntimo en el ser humano; aquello que no puede ser reprimido pues es omnipotente, eso que no puede ser castigado pues es invulnerable, aquello que no puede ser asesinado pues eterno siempre ha sido. Eso que el poeta toca, lo que el músico balbucea, aquello que los artistas plásticos crean es el testimonio de la existencia de su propia identidad celada. No hay revolucionario más auténtico que un artista, pues su quehacer es una daga que se clava en la opresión. Y el artista en su plenitud espiritual llega a ser un santo, como Whitman, como Francisco de Asís, que descifraron el poema, tal como el propio Borges lo atestiguó algún día.

(Conversaciones con César Giraldo, años 90)

martes, 16 de agosto de 2022

Buscando

«Procurando honestamente el origen del  miedo el aventurero encuentra el poema, al intentar descifrarlo se convierte en poeta, al aceptarlo cifrado se transforma en un santo».

(Carlos Humberto Llanos)

lunes, 8 de agosto de 2022

Entre lo sombrío y lo pesimista, la perspicacia de la poesía

“Sin embargo, no todos aquellos que muestran «el lado sombrío de la vida» (sea esto lo que fuere) deben ser considerados, sólo por eso, como «pesimistas», ni todos aquellos que muestran el lado claro deben considerarse como «optimistas». Un filme como Cara a cara (1976), de Ingmar Bergman no es un filme pesimista, a pesar de ser una obra extremadamente sombría. El último tango en París (1972), de Bernardo Bertolucci, es una película sombría, desesperada y angustiante, pero sólo superficialmente se la podría llamar «pesimista». El núcleo del pesimismo no reside en mostrar lo sombrío o en hacer ver la relatividad y carácter problemático de los valores, sino en lo que se puede llamar el «cierre» o la obstrucción de salidas. Una obra puede ser sombría y abierta (el cine de Tarkovski es buen ejemplo de esto). El pesimismo de Schopenhauer comienza cuando muestra la vida humana como «sin salidas»: estamos, desde nuestro nacimiento, sometidos al mecanismo de la Voluntad de Vivir, a la insaciabilidad de nuestros deseos, y sólo personalidades extraordinarias (genios artísticos, santos ascéticos) consiguen escapar”.

Cine: 100 años de filosofía. Una introducción a la filosofía a través del análisis de películas (de Julio Cabrera); capítulo 9, pp. 277: Schopenhauer, Buñuel y Frank Capra (El valor de la vida).

Comentario:  hace algunos meses Julio César Londoño publicó una columna donde describía a Freud como pesimista y a Jung como optimista. Recuerdo varias reclamaciones de lectores que afirmaban que el término «pesimista» (usado para catalogar a Freud) estaba errado, tanto del punto de vista filosófico como en su significado coloquial. En la época me pareció un preciosismo de los críticos, pues el lenguaje solo tiene el rigor exigido por tales lectores en la matemática (y aquí estamos colocando la matemática como una expresión del lenguaje, utilizado por una comunidad específica). No podemos exigirle las mismas propiedades al lenguaje filosófico, y mucho menos al lenguaje coloquial. En el mismo capítulo J. Cabrera afirma que Schopenhauer generó a Nietzsche y a Freud. De manera similar, los marxistas catequizadores declaraban que Kant había generado Hegel y este último a Marx, queriendo insinuar que el marxismo sería la culminación del proceso de filosofar.  Si aceptamos que Freud es un engendro de Schopenhauer, sería lógico que el padre del psicoanálisis adquiriera sus características pesimistas. En el contexto del pesimismo, el distintivo «sin salida» puede ser vinculado fácilmente a un sujeto que afirmaba que «la realidad es una ilusión necesaria, algo que se puede perder», el propio Freud. Definitivamente, el lenguaje filosófico tiene que lidiar con las imprecisiones del lenguaje humano; hay relatos de filósofos y traductores sobre el problema de traducir términos filosóficos del griego antiguo, o del alemán, a otros idiomas, por la carencia de equivalentes semánticos. En la traducción muchas veces hay que reinventar el texto, como lo hacía Borges al traducir autores anglosajones. Por otro lado, en la literatura la imprecisión de las palabras es una ventaja, para exprimir el tema que yace detrás del discurso, que permanece más allá de los significados, por detrás de la textualidad, tema que Schopenhauer quiso tocar, tal vez sin éxito. Aquí el poeta tiene la palabra, aquella que es capaz de expresar por sí la ausencia de ella misma.  El cierre o la obstrucción de las salidas (la marca del pesimismo) gana otro sentido (o un sin sentido), pues el poema es fluídico y se infiltra por  debajo de las puertas. 

(Carlos Humberto Llanos)

martes, 26 de julio de 2022

Sobre un texto de W. Benjamín (mimetismo)

«No es improbable que la rapidez en el escribir y en el leer refuerce la fusión de lo semiótico y de lo mimético en el ámbito de la lengua. «Leer lo que nunca ha sido escrito.» Tal lectura es la más antigua: anterior a toda lengua —la lectura de las vísceras, de las estrellas o de las danzas. Mas tarde se constituyeron anillos intermedios de una nueva lectura, runas y jeroglíficos. Es lógico suponer que fueron estas las fases a través de las cuales aquella facultad mimética que había sido el fundamento de la praxis oculta hizo su ingreso en la escritura y en la lengua. De tal suerte la lengua sería el estadio supremo del comportamiento mimético y el más perfecto archivo de semejanzas inmateriales: un medio al cual emigraron sin residuos las más antiguas fuerzas de producción y recepción mimética, hasta acabar con las de la magia».

* Tomado de: Benjamín, Walter (2010). Ensayos escogidos. Buenos Aires: El Cuenco de plata. Pp. 149-152.

Comentario«hasta acabar con las de la magia»: no sé si «acabar» se refiere aquí a «eliminar» o a «incorporar». Para el desarrollo de la ciencia, la formación de un lenguaje más preciso y consistente fue fundamental (parece que el griego antiguo se prestó para eso). Si lo que quiere decir es que este proceso terminó con la magia, yo propondría que la magia sufrió otro proceso de mimetización, pero en un  sentido más usado en la biología: aparentar lo que no se es,  para esconderse de los depredadores, del racionalismo extremo, la otra cara del fanatismo. El texto poético encubre lo mágico, el mensaje más allá del texto, creando túneles de conexión, ocultos para la visión racional, permitiéndose el uso de la gambeta; por ejemplo, la parábola,  la metáfora, la ambigüedad y, finalmente, el puñal. Ese es el sentido final de la poesía: rasgar y parar el mundo.

(Carlos Humberto Llanos)

lunes, 18 de julio de 2022

Palabras y toques

Creo que en algún momento nos hemos preguntado de qué están hechas las narrativas; posiblemente diremos que de intenciones, de palabras, y estas últimas de símbolos, a los que codificamos en letras. De todo esto resultan las poéticas, los análisis léxico, sintáctico y semántico, usados también en la construcción de los compiladores en la computación, para programar los ordenadores usando lenguajes artificiales. Todo nos lleva a procurar fonemas, patrones, significantes y significados, temas que también adoran los linguistas y semiólogos. Pero este tipo de preguntas también ocurren en la física: ¿cuáles son los verdaderos ladrillos con los que el universo está construido? La física de las partículas tiene respuestas: electrones, neutrinos, up-quarks y down-quarks (los protones y neutrones son meras construcciones de quarks). Son solo esos cuatro fundamentos, que representan una nueva y simplísima tabla periódica. El problema es que físicos como David Tonge nos dicen que eso es también una mentira, pues el propio concepto de partícula es falso. Lo que existe son campos cuánticos por todo el universo, que bailan entre sí, y que incluyen también cuatro grandes fuerzas, con aglomerados de energía en ciertos lugares que nos dan a sensación de haber algo sólido (las partículas). Su definición de lo que es un campo llega a ser poética: algo que existe, que tiene un valor en cualquier punto del espacio y que puede variar su cuantía a lo largo del tiempo (tal como la superficie del mar). Así, nuestra idea de solidez se va cuesta abajo, como lo dice algún tango. Tal vez lo que nos queda en la cabeza es la idea del sonido, del universo como canción; hecho de música, con algunas aglomeraciones energéticas (las palabras) y un ritmo mal conocido, que tal vez sepan interpretar los percusionistas latinos, que heredaron el toque tamboril del continente africano.

Para ver la charla de Tonge sobre el universo y su tumbao, con subtítulos en español, hacer click aqui.

P.S. De mi querido amigo Manikkam: «El universo es sólido como los sueños y real como la imagen de un espejo».

(Carlos Humberto Llanos)

martes, 14 de junio de 2022

Confesiones a los moralistas


El error que una persona pueda cometer equivale al pecado, en la tradición judío-cristiana. Más aún, dicen que la etimología de «pecado» sería «errar el blanco». En palmirano puro sería «meter la pata». Algunos errores y pecados míos me traen amenos y eróticos recuerdos que endulzan la vida; no los relato aquí para no crear suspicacias y envidias entre los lectores de este texto. Claro, hay niveles de errores, pero el mayor de todos es no reconocerlos, no bajar la cabeza y no pedir disculpas; cuando han creado problemas entre la gente. En los textos bíblicos se habla de «pecados» y de «pecado». El primer término no necesitamos comentarlo, serían los pecadillos, los yerros veniales, aquella dinámica de la vida que nos permite aprender. El último se refiere a la seguidilla de meter la pata, saber que se metió, y no reconocer el hecho; algo típico en todos los políticos, tanto izquierda como de derecha (incluyo aquí a los del centro también).

(Carlos Humberto Llanos)

jueves, 9 de junio de 2022

Afluencias

El paraíso lírico: un espacio rico en paralelismo y pobre en temporalidad, donde el verso pueda ser observado sin mengua en un instante, y en el que la palabra pulse con el sístole-diástole del corazón de un poeta.

(Carlos Humberto Llanos)


martes, 31 de mayo de 2022

Gramaticalidades y Comisarías

«Nadie goza de completa libertad: empezamos oprimidos por la sintaxis y acabamos lidiando con la Comisaría del Orden Político y Social, pero dentro de los estrechos límites a los que nos conminan la gramática y la ley, todavía podemos movernos» (Graciliano Ramos, escritor brasilero).


Comentario: Graciliano Ramos, escritor prominente y exprisionero político, sabía lo que decía. Posiblemente conocía sobre la barrera de Wittgenstein: «sobre aquello que no podemos hablar debemos callarnos». Además de tocar el tema de las limitaciones del lenguaje y de las estructuras sociales, agregó algo sobre las restricciones de su propio oficio: «solo puedo escribir lo que soy. Y si los personajes se comportan de modos diferentes, es porque no soy uno solo».

(Carlos Humberto Llanos)


lunes, 23 de mayo de 2022

Sobre Dario...


«Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado ni cesará. Quienes alguna vez lo combatimos comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar libertador» (Jorge Luis Borges, en Mensaje en honor de Rubén Darío).

Comentario: Hay una historia que me contó la escritora cubana Margarita Mateo Palmer, sobre un encuentro entre Darío y el poeta Baudelaire. Darío llegó a París con el objetivo de encontrarse con el autor de las Flores del mal. Lo buscó incesantemente hasta encontrarlo en un burdel. Darío lo reconoció, a pesar de Baudelaire estar con la cabeza agachada, contemplando el suelo; abrió los brazos y dijo algo como esto: «¡es para mí un gran honor estar delante de este gran poeta!». Y Baudelaire, aún cabizbajo, respondió meneando su cabecita: «grande poeta, grande poeta… mierda, mierda, mierda». Dicen que Darío se quedó atónito ante la respuesta del bardo parisino. Me imagino que falleció sin entender bien lo sucedido…

(Convesaciones con Margarita Mateo en Sao Paulo)

sábado, 21 de mayo de 2022

Lispector's


«La armonía secreta de la desarmonía: quiero no lo que está hecho sino lo que tortuosamente aún se está haciendo. Mis desequilibradas palabras son el lujo de mi silencio. Escribo en acrobáticas y aéreas piruetas, escribo porque deseo hablar profundamente. Aunque escribir sólo me esté dando la gran medida del silencio» (Clarice Lispector, Agua viva).

Comentario: poesía apurada, y poética en segundo nivel. Uso exacto de la aliteración («armonía…desarmonía») y de la contraposición/antítesis («desequilibradas palabras…el lujo de mi silencio») sin exagero. Resultado: una definición prodigiosa del arte de poetizar, como gesta interior del poeta.

viernes, 20 de mayo de 2022

Geometrías

«La geometría en 3D me confunde, mejor, me asusta. Por eso me refugio en la geometría en 2D: es simple, es plana, y faculta escribir el verso en una hoja de papel»

(Brasilia, mayo de 2022)

miércoles, 27 de abril de 2022

Hablando de libertad

Carlos, curas y brahmanes son prisioneros de sus teologías, así como a menudo lo son los científicos  de su formación académica. De la misma manera, los artistas suelen estar presos en sus manifiestos y en los estilos adoptados. Es que ser libre es complicado: se requiere una alta dosis de rebeldía, un tris de sentido común, y una  inmensa pobreza de ego.

(Conversaciones con César Giraldo)

sábado, 9 de abril de 2022

Hablando de versos, divagando en los astros


«Mismo que sospeche de la falta de formalismo y los problemas de veracidad de la astrología, la considero más verdadera que la propia astronomía. El astrónomo ve el cielo con la razón, el astrólogo con el corazón. La ventaja del astrólogo se acentúa porque se sustenta en las estructuras míticas, en los arquetipos atemporales, en las mitologías imperecederas. Sus quehaceres se amparan en los ritmos de la naturaleza, y todo se potencia cuando usa la misma sensibilidad que el poeta apunta en la noche para capturar el verso». 

 (Conversaciones con César Giraldo)

jueves, 7 de abril de 2022

Orígenes

 ¿La realidad supera la imaginación? No lo sé; parece ser que la realidad es la imaginación de alguien, que a su vez es imaginado por otro u otra, y así sucesivamente. Por eso me enamoré de las series aritméticas y geométricas en el bachillerato, que avanzan infinitamente; pues imaginaba que  algunas veces estas podrían volver a su lugar  de origen.

(Carlos Humberto Llanos)

viernes, 25 de marzo de 2022

Sobre asombros

Fuente: Google Imágenes

«Cuando la sombra parece ser la realidad: esto nos remite a Platón y su covacha.  ¿Y quién dice que lo real no es la sombra de la sombra?»

 (Conversaciones con César Giraldo)

lunes, 21 de marzo de 2022

Dos textos de Carlos Drummond de Andrade

Llega más próximo y contempla las palabras.

Cada una

tiene mil faces secretas bajo la fase neutra

y te pregunta, sin interés por la respuesta,

pobre o terrible, que le dieres:

¿trajiste la llave?

Carlos Drummond de Andrade, «Procura de la poesía».

_________

Bajo la piel de las palabras hay cifras y códigos.

Carlos Drummond de Andrade, «La flor y la nausea».

_________

(Traducción: Carlos Humberto Llanos)

Un diálogo con César Giraldo


«He dicho que Dios le debe todo a Bach. Sin Bach, Dios sería un personaje de tercera clase. La música de Bach es la única razón para pensar que el universo no es un destre total. Con Bach todo es profundo, real, nada es fingido. El compositor nos inspira sentimientos que no nos puede dar la literatura, porque Bach no tiene nada que ver con el lenguaje. Sin Bach yo sería un perfecto nihilista.» (Cioran)


Comentario: «Claro, Bach prácticamente inventó la harmonía moderna, basada en triadas; notas sonando en paralelo, que evocan una única nota. La santísima trinidad en forma sonora. Como esto se siente, y no se puede raciocinar sobre el fenómeno sonoro al mismo tiempo que se escucha, nuestros problemas finiquitan, o por lo menos se suspenden momentáneamente. Por la ausencia del lenguaje, la música prescinde de actores, incluyendo ese que llamamos Dios... Carlos, la música fue el primer alucinógeno que usó el ser humano, mucho antes que el cánnabis y los hongos.» (César Giraldo)

domingo, 13 de marzo de 2022

Sobre la regla de tres


«Nuestro cerebro asimila que, si hacemos que un personaje o una situación cambie en dos pasos, parece que habría sucedido de repente, algo súbito. En cambio, si vemos tres pasos, en nuestro cerebro se forma la idea de progresión: ha habido un avance lógico de una situación». (Diana P. Morales, en La regla de tresConsejos para escribir).

Comentario: ¿Por qué una mesa con tres patas nunca se queda lunanca? Esa es la regla de tres: la santísima trinidad, una combinación de eficiencia mínima y economía de recursos. Tres es el mínimo número de puntos que define un plano, por lo menos en geometría euclidiana; en un diálogo sería el mínimo de elementos para trazar una conversación que no sea intimista. Tres notas bien seleccionadas definen un acorde, un grupo que evoca una nota. Todo eso sería la base de descripciones completas con aires de objetividad. Quizás sea la base de la épica.

Carlos Humberto Llanos

lunes, 28 de febrero de 2022

Presentación literaria


Soy Carlos Humberto Llanos, que en la adolescencia practicó la poesía y otras aberraciones al escondido. Soy Palmirano, y solo salí de allá para venirme al Brasil. Aún sostengo que Cali es un barrio de Palmira, y que las Córdobas tienen mejores dulces que las famosas confiterías parisinas. Soy profesor de ingeniería en la Universidad de Brasilia (UnB). Lidio con placas electrónicas, robots y avatares de la inteligencia artificial, además de estudiantes despistados con la vida. Se me olvidó decirles que participé del Taller de escritura creativa, en donde mi querido Julio César Londoño me soportó, estoicamente, durante 2 semestres. El problema es que él siempre estará en peligro de que me le cuele nuevamente usando algún pseudónimo o heterónimo inesperado.


Rimas


Sobre la rima escribió el poeta Antonio Machado una nota importante: «Lo que da la rima en cada momento […] es el encuentro de un sonido y el recuerdo de otro, elementos distintos y, acaso, heterogéneos, porque el uno pertenece al mundo de la sensación y el otro al del recuerdo. Con la rima estamos dentro y fuera de nosotros mismos».

Comentario: la rima, un sonido que reafirma; aliteración sonora carente de significado, que fluye como la gota en el pétalo de una rosa...

(Carlos Humberto Llanos)

domingo, 13 de febrero de 2022

Un discernimiento sobre un texto de Faulkner

"Yo diría que la música es la formas más sencilla de expresarse, pues fue la primera en aparecer en la evolución histórica de la experiencia humana. Pero, puesto que mi talento es el lenguaje, no me queda más remedio que expresar torpemente con palabras emociones que la música expresaría mejor y de forma más sencilla. Pero yo prefiero las palabras, porque prefiero leer que escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y las imágenes que evocan las palabras surgen del silencio. Los truenos y la música de la prosa resuenan en el silencio." (William Faulkner)

Comentario: Queriendo contradecir Faulkner, no es fácil afirmar que las imágenes que evocan las palabras surgen del silencio y que las imágenes de la música surgen del sonido musical. Hay mucha tela para cortar en ese campo. Cuando leemos estamos evocando mentalmente el sonido que la palabra escrita intenta imitar, dentro de nuestras cabecitas, y las imágenes musicales pueden surgir después que la música cesar. La música solo actúa como estímulo, tal como la cafeína o el THC del cánnabis. Tanto la música como la palabra tienen orígenes similares; basta verificar que los proto-lenguajes eran musicales, como lo afirman ciertos antropólogos, y que el oído absoluto, que pocos músicos privilegiados aún poseen, era común en el hombre primitivo. Música y lenguaje se separan por un proceso de especialización, las palabras se solidifican y la música se liquidifica. César Giraldo decía que las palabras eran como ladrillos, y podían descalabrar una persona. Se pueden generar guerras a partir de insultos (verbales o en prosa), pero no podemos producir insultos musicales.
        Podríamos verificar también en otras áreas en donde la imagen es fundamental. Por ejemplo, P. Hamon afirma que la diferencia entre la imagen literaria (para leer) y la imagen en 2 dimensiones (para ver) es cosa de semitista radical; pues la imagen que produce una foto, una pintura, un diagrama, un mapa, una maquete es analógica, continua, simultanea, y es procesada con toda la capacidad de paralelismo del cerebro. Mientras que una imagen para leer (por ejemplo una metáfora) es hecha de signos discretos, lineares, discontinuos, y por lo tanto su sentido es capturado por la verificación de diferencias dentro de un sistema lingüístico, tal vez con alguna secuencialidad embutida.

martes, 1 de febrero de 2022

Preguntas


¿Por qué la gente espera siempre que los autores contesten a preguntas? Soy autor porque deseo hacer preguntas. Si tuviera respuestas sería político (Eugène Ionesco).

Comentario: si la pregunta es ¿por qué la muerte?, su respuesta sería clara para un biólogo, el desgaste de las células, del que el cuerpo no da cuenta. Solo el filósofo coloca en cuestión el tiempo, y el sacerdote lo nubla hablando de eternidad. El brujo y el mago no ven ni lo uno ni lo otro, pues viven intensamente... Mejor ser brujo que biólogo, que filósofo, que cura, y sobre todo que político.

Carlos Humberto Llanos

lunes, 31 de enero de 2022

Realidades

«En 20 años las tecnologías de realidad virtual serán meros electrodomésticos, tal cual ocurrió con el computador. Ahí podremos interactuar con los dragones, u otras realidades que queramos inventar. Si quisiéramos sentirnos como dragones tendremos que usar tecnologías milenarias, ya disponibles desde la prehistoria».

Carlos Humberto Llanos

miércoles, 26 de enero de 2022

Alucinando

Dicen que Borges es la fracción periódica, un ritornello que está de moda, que todos repiten; pero en Homero vemos el eterno retorno, por ejemplo, en la saga de Ulises. Solo que la narrativa de Borges es actual: no naufragan los barcos, naufragan los hombres, aun cuando estén en tierra. Creo que la alucinación es la misma en los dos. Pregúntenle a Gabo.

Carlos Humberto Llanos

Variaciones geométricas

«Amanuense de los susurros de un Dios cuyas distracciones debe suplir, el poeta inventa un orden posible». JLB

Una pequeña variación: «Paralelamente a las distracciones de un poeta ebrio, que en la concavidad de la noche se equilibra en una embarcación convexa, Dios pare los susurros de su creación esférica»

Carlos Humberto Llanos

lunes, 17 de enero de 2022

Poéticas

"Toda la poesía mala es sincera". W. H. Auden

Comentario: La buena poesía es como un perro fiel, deja ver al autor de lejos, y si el lector se acerca lo muerde.

El paraíso terrenal

Creo que el paraíso bíblico estaba conectado fuertemente con la naturaleza. Pero esta última es una biblioteca genética, o un corpus genómico, con una codificación vertida sobre una media en forma de espiral, y no sé si Borges se la imaginó de ese tamaño y formato. Se me ocurre que esto sería la verdadera torre de Babel: narrativas con el mismo abecedario que describen estructuras diferentes. Y para responder a los amantes de psicoanálisis, dicen por ahí que toda aberración nace en el momento en que nos colocamos la hoja de parra para vestir el cuerpo y exiliar el placer, ¿por qué no hacemos una campaña para quitárnosla? Toda corrupción es bien vestida, decía mi amigo César Giraldo.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Orando y poetizando (sin adjetivos)

El padrenuestro carece de adjetivos y esto lo torna poesía, como lo insinúa Antonio Caballero. Cuando el artista está en el límite entre lo ilusorio y lo real suele escoger lo verdadero, pues no se trata de convencer a alguien con argumentos, ya que el único testigo es él mismo. En los límites de la existencia sabemos que no hay argumentos que nos salven. Solo la sustancia (el sustantivo) nos da el apoyo, el salvavidas para flotar en el mar del silencio, de donde brota el arte, en donde la vida ondula como verbo.

(Brasilia, septiembre de 2021)

viernes, 3 de septiembre de 2021

Conversaciones con César Giraldo


«¡Ah religión! Esa espiritualidad descarriada y cristalizada en forma de ideología».

(Conversaciones con César Giraldo, años 90)

(Brasilia, septiembre de 2021)


jueves, 2 de septiembre de 2021

Diferenciando


«Entre el héroe y el fanático verificamos una diferencia en el acto de morir: hay siempre en el primero algo de santidad y poesía».


(Brasilia, septiembre de 2021)

jueves, 19 de agosto de 2021

Poesía y mito

En lo individual podemos colocar las dos citas de Günter Blöcker sobre la tragedia: «Hay que haber sido derrotado y destrozado por la vida antes de poder escribir sobre ella», de Virginia Wolf; o la versión equivalente de Joseph Conrad: «La poesía es conocer el ser en el fracaso». En lo social podemos verificar el mismo sentido trágico en la elaboración del mito: una narrativa del héroe fracasado, en donde éste es solo la personificación de lo social. En el universo individual producimos poesía a partir de la derrota, y el sacrificio  subsecuente —tal vez el suicidio—  es la obra artística. En el contexto social, el sacrificio se sublima en la formulación del mito, que es atemporal (como lo afirma O. Spengler), otra forma de parar el tiempo, de parir eternidad.

(Carlos Humberto Llanos)

viernes, 13 de agosto de 2021

Poesía haciendo


«Las palabras fueron inventadas para explicar el mundo. Sin embargo, hacemos poesía con palabras; o sea, queremos explicar lo inexplicable con un texto. Así, en el poema, las palabras son pre-textos que generan pos-textos en el lector en la forma de vivencia, de comprensión, que escapan al orden intelectual»


(Brasilia, agosto de 2021)

miércoles, 11 de agosto de 2021

Disquisiciones sobre encomiendas, en Mi sostenido menor


«Le encomendamos el concepto de vida a los biólogos y hasta ahora no han hecho nada, a no ser dejarlo como una especialidad de la química orgánica. Por eso no podemos entender si el planeta es un ser vivo o no, algo que cualquier campesino comprende a cabalidad».

«Le encomendamos el sentido de humanidad a los humanistas y dejaron por fuera a los animales, lo que nos da el derecho de matarlos y torturarlos sin temblarnos la mano».

(Brasilia, julio de 2021)

jueves, 24 de junio de 2021

Un peldaño para habitar (cuento)


Casi yendo para casa, mi mamá me espera para almorzar. No sé si la llamo para avisarle que no me siento bien, o darle alguna excusa. Alguna vez leí a Borges y asistí a las películas de los hermanos(as) Wachowski, pero nunca imaginé que esto pudiera ocurrir conmigo, y continúa pasando, pues veo aún ese espacio en espiral sin paredes en donde cuadros, puertas o ventanas  puedan ser colgados. Ahora todo se parece a un caracol algo retorcido, tal vez yo continúo torcido por el procedimiento que Jairo ejecutó.
    Y es que nuestro amigo biólogo (Julio) inventó un fluido que, según su descripción, consigue llevar la información del código genético para el área de la memoria del cerebro, en el córtex cerebral. Yo había leído algunas hipótesis sobre la doble hélice y su codificación. Me encantaba leer sobre las teorías de Claude Shannon en las que veía una conexión entre cantidad de información, probabilidad y el desorden. También me imaginaba que el tema de la memoria sería fundamental para explicar algo sobre aquel argumento que me creó como sujeto (esta última frase está ligada a un credo que había llegado a sugerir sobre mí mismo).
    Por eso cuando recibí la propuesta, creada por un arquitecto y un estudioso de las neuronas, no tuve dudas para someterme a un experimento pues veía una mezcla de arte y ciencia en sus orígenes.
    Quiero contar ahora lo que pasó; ya no tengo tanto pavor ni exaltación por lo que viví, solo me parece oportuno escribirlo como un relato, después explico por qué, si me es posible: mis amigos me esperaban en una casona del parque Las Delicias a las 5:30 de una tarde lluviosa; noté que los vendedores ambulantes se habían ido, y ese respirar habitual con olor a polvo y humedad se hacía más fuerte. No puedo decir que hubo algún tipo de ritual, pues todos teníamos prisa para cumplir otros compromisos. Diría que sabíamos que cualquier litúrgica necesaria para el caso estaría cubierta por nuestra amistad.
    No sabría decir si Julio tenía mayores informaciones sobre el procedimiento que había creado, o si contaba con alguna experiencia personal sobre lo que harían conmigo. No voy a explicar detalles de cómo fue hecho el proceso, pues gran parte de los pormenores estaba en sigilo y ni yo lo sabía con precisión. Me dijeron que una vez que entrara en la práctica tendría que descubrir algún procedimiento para abrir la información. Me imaginé que sería algún tipo de llave criptográfica lo que me parecía muy obvio, pues esto aparece en todas las ficciones similares. Así que comencé a entrar en el ejercicio, imaginé que habría puertas, ventanas, portales y todas esas cosas que aparecen en la literatura esotérica y de autoayuda.
    Poco a poco una sensación de silencio se fue posando en mí. Me sentí sólo en un desierto y comencé a buscar algún lugar que me permitiera mirar a lo lejos. Tuve la idea de que tal vez sería el caso de verificar si tuviese que usar alguna llave para abrir alguna puerta que no conseguía visualizar. Pensé que si no había puerta tampoco habría cerradura; pero escuché la voz de Jairo insinuando para preguntar algo: «pregunta si hay llave» —dijo. Obviamente que hacer tal pregunta implicaría tener un sujeto receptivo y presente, pensé. Sin embargo, algo en el lado derecho de mi pecho vibró y coloqué mi mano sobre el lugar. Súbitamente caí al suelo, mis rodillas se doblaron y a partir de allí la experiencia se profundizó, y algo de comprensión me dijo que era una reverencia lo que se me solicitaba, como tiquete de entrada.
    Comprendí que no había que pedir permiso para obtener una información que era yo mismo, sólo tenía que estar atento y deshacerme de algunos pesos que cargaba sobre la espalda. Miré fijamente y verifiqué que todo era una espiral, llena de peldaños minúsculos que se entrelazaban, y las dos hélices de Crick y Watson tomaban el lugar de mi cuerpo; yo percibía dos hilos en forma de escalera que se replicaban entre sí, formando una recurrencia estructural como en un cuadro de Escher.
    Podía leer y entender todo el contenido que parecía disponible para mí. Pensé en entrar en la estructura, pero si ella era yo mismo no tenía sentido encontrar alguna entrada, pues ya estaba allí. Todo eso estaba disponible mas no era una biblioteca, pues no había libros para abrir; era un espacio abierto y algo desolado. No era el espacio libresco de Emerson, ni el de Borges, ni el de cualquier biblioteca ya quemada por el fuego. Todo era un libro abierto y las páginas aparecían simultáneamente, con relatos y fórmulas en varios dialectos que no precisaba traducir. Al leerlos y balbucearlos el sentido se formaba: cada frase y cada fórmula llamando otras, concurrentemente.
    Allí percibí que no había tiempo, pues el reloj que había observado hasta cierto momento era el latido de mi corazón, ahora ya dando un tono continuo pues había dejado de pulsar, como un tambor sin palos.
    Descubrí que los relatos aparecían de manera paralela, cada parte de la hélice lanzaba textos como un volcán en erupción. Sentí una onda de calor y una vibración cada vez más fuerte que hacía mover los peldaños simultáneamente en todos los sentidos. Ya el pánico se apoderaba de mí, pero una sensación de voluptuosidad aparecía, lo que me dejaba cada vez más exhausto. Repentinamente perdí la sensación del adentro y del afuera, así como el Covid-19 lo hace con el gusto y el olfato.
    Pensé en verificar si la experiencia correspondía a estar en algún lugar específico, mas al mirar la hélice percibí que cada parte llamaba un espacio particular, y si miraba atentamente a un peldaño específico percibía un espacio dentro de otro, como si fuera una función matemática recursiva, aquellas fórmulas que se llaman a sí mismas. Intenté entrar en uno de esos lugares y tuve la sensación de que mi mente se auto replicaba, dando la sensación de que ahora eran dos sujetos que coexistían perfectamente.
    Había llegado a pensar que estaría en un laberinto, pero esa idea se caía por su propio peso, pues esa conjunción de espacios no tenía entrada ni salida, y no había nada que descifrar, ni monstruo al que matar, a no ser, tal vez, a mí mismo.
    Si me preguntan si vi la historia de mi familia (y la mía propia), o los acontecimientos de la humanidad, lo único que podría responder es que todo estaba presente, no necesitaba hacer esfuerzo, podía estar dentro y fuera de Julio César, tocar a Elena de Troya, aplastar la cucaracha en la que Kafka se había convertido. Podía ver los 7 cielos y todos los lugares narrados por Dante; pero mis ojos eran los de otros, los de ellos, y ahora los míos. Podía sentir sus emociones y mil soles explotando al mismo tiempo.
    Súbitamente, me dieron ganas de volver y de llorar, mas ¿de dónde había partido, o por dónde había venido? Verifiqué que la idea de volver se caía sin sentido, mas ¿sería cuestión de despertar? El problema es que ahora me percibía más despierto que nunca, y aún así necesitaba ver a mis amigos, contarles todos estos acontecimientos sobrepuestos. Decirles que ellos eran un espacio dentro de un peldaño que pulsaba dentro de mí.
    Mis amigos me tomaron por el brazo, colocaron un paño de agua helada sobre mi frente. Los veía desesperados, yo no sabía lo que ellos habían visto por sus ojos —o tal vez sí. Me preguntaron a dónde había ido, qué había sentido; pero sus preguntas salían de algún recodo dentro de mí, y mis respuestas eran relatos fabricados hacía milenios junto con otros aún no ocurridos.
    Ahora siento hambre, sin duda, y no sé que hacer, dejo mi memoria aquí por si alguien se la encuentra.

(Brasilia, febrero de 2021)

martes, 15 de junio de 2021

Pinturas (homenaje a Chava Cure)


La creación de la ficción y del discurso historico solo son posibles por la pérdida de detalles, de muchas informaciones (ficcionales o reales). El cerebro, al crear la realidad, necesita omitir muchos detalles verídicos y crear otros, para inventar aquello que percibimos como «realidad»: eso es lo que nos dice ahora la neurociencia. Recordar es intentar traer a la superficie algo perdido, y que no puede ser reconstruido en su totalidad. El propio recuerdo ya es una ficción, y no hay ficción más evidente que una autobiografía. El artista trabaja en los detalles para que sean después echados al olvido —pero al menos él los visitó concientemente. No hay realidad más concreta, en este mundo, que aquella creada por los artistas plásticos, como lo podemos vislumbrar en la obra de Chava Cure.

 Pintura de Chava Cure (1955-2013)
(fuente: Google imágenes)

(Brasilia, enero de 2013)

Una pista para volver (cuento)

Juan está redactando un cuento sobre la relación de un niño con las hormigas. En su historia el niño se llama Pedro, y tiene una fascinación por los hormigueros, en que se imagina lo que pasa por dentro de ellos. El escritor escribe un diálogo entre Pedro y su amigo, en un día en que truecan frases sobre los laberintos que recorren los insectos en sus madrigueras, mientras intentan escapar de los bichos que comienzan a picarlos en sus pies desnudos. Los chicos dialogan sobre lo que han escuchado: Que hay una reina que procrea, que hay soldados, que existen exploradores para la procura de alimentos y que usan perfumes propios a los que llaman feromonas, para marcar los caminos, como lo hacen los perros cuando orinan. 
    El autor venía explorando posibles diálogos entre los chicos para su historia, en un laberinto de ideas que le surgían. Pero hace pocas horas recibió la noticia de que su pequeña hija tiene un cáncer grave. En esta nueva realidad siente que todos sus miedos lo llevan a una maraña en la que transita a cada instante, sin dejarlo salir de la cárcel del dolor, que le aprisiona el pecho y lo hace llorar en silencio. Su labor como escritor se vuelca poco a poco a una relación sobre el valor de la vida, del esfuerzo y del amor paterno.
  En la historia que el escritor bosquejaba, Pedro tiene un diagnóstico de síndrome de Tourette, que le produce tics nerviosos que lo condena al bullying en el colegio. El chico tiene su propio dédalo del que no quiere salir, y ve la adolescencia que se aproxima como un peligro, que lo podrá sacar del único local donde se siente seguro, su propia casa.
    Juan verifica que el enredo de su vida igual que la de Pedro se complica cada vez más, y que su hija estará fuera de su hogar para someterse a un tratamiento en una clínica particular, y no sabe cómo pagará el tratamiento. Es un hombre separado y vive de dar clases en varios colegios de su ciudad. Tendrá que descifrar el mejor camino financiero, enfrentar la desconfianza de los banqueros y el qué dirán de sus amigos, pues siempre se sintió mal tomando el lugar del infortunio. Como escritor no sabe si tiene argumentos para terminar su historia, pues en un inicio había pensado que Pedro sería atropellado por un vehículo, y dejaría una duda para el lector de si sería un accidente o un suicidio.
    En la historia que había escrito, antes de saber del problema de su hija, Pedro ya había leído en un libro que las hormigas conseguían llegar a la mejor ruta para las fuentes de alimento usando una misteriosa técnica —que aún no conseguía entender con su mente de niño—, y que detrás del comportamiento aleatorio observado en estos insectos había una sabiduría ancestral, lo que reforzaba su tendencia a refugiarse en los libros de ciencias que leía atentamente en la biblioteca del colegio.
    Pero Juan comenzaba a sentir que su dolor se podría parecer al bullying que sufría Pedro de parte de sus compañeros de clase. Se preguntaba cómo podría esconder sus miedos, cuando supuestamente ya los había superado cubriéndose de una capa de inflexibilidad y de dureza. Percibía que su vida era un laberinto al que había entrado, sin tomarse el trabajo de dejar un rastro para volver atrás. Recordaba la historia de Teseo, que consiguió matar el minotauro y salir del laberinto siguiendo el hilo de Ariadna, una princesa que se había apasionado por el héroe griego.
    Juan pensó que era obvio que el estudioso Pedro, su personaje, conocía bien que para las hormigas el laberinto no era una maraña, sino un camino y también su hogar. Que perderse era parte del ecosistema, y que las feromonas reforzaban una pista, el camino más recorrido por el grupo. Pensó que el hilo de Ariadna no era externo, que lo que más temía era esa falsa compasión que las personas ofrecen para los abatidos, y que había aprendido a rechazar casi por instinto. Pensó que aceptarla sería tal vez el único medio para enfrentar el drama con su hija. Verificó que existían las historias de los pesares humanos ya recorridos por millones de personas, de los que se mantenía lejano por defensa. Que cada historia dejaba su rastro, y que la trama de una hormiga era muy parecida con la de otra hormiga.
    Juan decidió no matar su personaje, prefirió dejarlo suelto con sus miedos y con una neurosis que lo cubriría en su adolescencia, y que en algún momento encontraría una pista que lo llevaría al origen, que lo reconciliaría con su dolor de niño.
    El lunes siguiente, temprano en la mañana, Juan recogió a su hija en la puerta de la casa, como de costumbre. Esta vez la llevaría a la clínica para iniciar el tratamiento.

(Brasilia, enero de 2021)

Retornando (cuento)

Érase una vez un personaje que sospechaba sobre la existencia de un narrador que describía su vida en un texto. El personaje sabía muy bien que sus acciones serían una crónica si él mismo existiera de verdad, caso contrario serían una mera ficción literaria —esto es lo que nos dicen los tratados de literatura. Así, decide modificar su comportamiento para comprobar si el narrador consigue seguir sus pasos. Si fuese un narrador omnisciente ciertamente percibiría los cambios y los fijaría en el texto. El personaje decide ir atrás de la historia; si la encuentra podrá comparar los hechos y detectar si hay alguna diferencia, entre lo real y lo escrito. Va para la biblioteca de una famosa pitonisa y al final, con algún trabajo, tiene éxito en su objetivo. Como ahora tiene el texto en sus manos verifica que sus nuevas acciones están descritas en sus páginas. Así, decide modificar la historia y esperar que el narrador perciba que alguien cambió el relato, sin su permiso. Adicionalmente, el personaje coloca en el texto trechos que encontró sobre la vida del narrador, adquiridos en una página de la WEB. Al ver el narrador la historia modificada —y con una firma de autoría, dejada al final por su personaje—, decide dejarle un mensaje en el texto: «no te vuelvas a entrometer en mi trabajo, y recuerda que en mis tiempos libres trabajo como pitonisa».

(Brasilia, mayo de 2021)

viernes, 11 de junio de 2021

Prosas y versos

La prosa describe, explica. La poesía nombra, descubre y pulsa, dejando la palabra desnuda, casi como música y amolada como un puñal»

(Brasilia, marzo de 2021)


Miedo y poesía

«Lo único que podemos llevarnos de este mundo es el miedo a la muerte. Mejor partir desnudos y sin ningún peculio, como lo suelen hacer los poetas».

(Brasilia, junio de 2021)

jueves, 10 de junio de 2021

Pinturas y poemas (Joseph Turner)


Turner sabe lo que dijo el relámpago antes que la luz cegara la tarde (Fernando Denis)

Joseph M. W. Turner (1775 – 1851) fue un pintor inglés especializado en paisajes; trabajó el óleo y la acuarela con igual habilidad. Vi sus pinturas en libros de bolsillo de la editora Salvat cuando yo era aún joven y solo observaba cuadros pintados por algunos familiares que eran vecinos de mi casa paterna. La impresión fue supremamente fuerte, y me transporto a otra dimensión de mi sensibilidad ya inclinada a la nostalgia. No conseguía entender cómo algunas pinturas podían ser tan borrosas y bellas.


    Cuando leí algo sobre su vida descubrí que fue sobrio en sus maneras personales y en los gastos, lo que le permitió vivir sin grandes sobresaltos financieros. Tuvo la curiosidad de conocer el continente europeo, haciendo largos viajes, en los que captó las visiones del mundo con aquella receptividad de los grandes artistas.



    Turner vio la luz en las fuerzas de la naturaleza. Sentía una vocación impulsiva por someterse a las inclemencias, inclusive poniendo en peligro su vida. Pues un artista solo puede transmitir aquello que vive, a pesar del espanto. Si aceptamos la frase de que Beethoven era clásico en la forma y romántico en el contenido, podemos afirmar que su forma es romántica, plena de nebulosidades, de sombras, de una tristeza mística. Pero su contenido es la luz como horizonte, como punto de fuga en su perspectiva.
    Para mí su pintura profetiza los advientos del impresionismo, en donde el objeto pasará a ser la luz en forma de gotitas. Lo que nos hace percibir la dualidad de la luminosidad —aquella descrita por los físicos modernos—, como la experiencia que llega al observar los cuadros de Camille Pissaro —el puntillado que esconde la continuidad que ondula.
    Creo que si Turner hubiera vivido más años su paisajismo se habría desdoblado precozmente en la pintura abstracta, que aparecería en los comienzos del siglo XX, pues los objetos en sus paisajes tendieron a desaparecer en la medida en que su obra maduraba. 
    Tal vez por su punto de fuga luminoso poetas como Fernando Denis y William Ospina lo vierten en sus versos, pues la poesía dice y calla, describe y omite, se toca y desaparece.

(Brasilia, Marzo de 2021)

Fuentes de las pinturas: Google imágenes.

miércoles, 9 de junio de 2021

Nocturno y Poesía


La noche de los poetas, una frase que quizás sea un cliché. Pero que para mí sigue siendo una buena aproximación del transcurso del poeta, de su ejercicio de poetizar. En la noche la luna refleja el sol, justo cuando los objetos desaparecen ante nuestros ojos, en el instante en que el silencio posa. Mas si es el caso de la luna reflejar, también es el acto perfecto para la reflexión, y para la escucha musical. La luna como símbolo femenino y maternal, que representa aquello que nos cuida cuando somos los seres más frágiles del mundo «aun bebés». La noche y su luminar que guía los poetas, que los protege a pesar de estar fragilizados, pero vislumbrando un poco más que cualquiera de los mortales. Pero si el poeta no ve mucho, tampoco es visto. Por eso tiene licencia para matar, para extrapolar y subvertir el lenguaje, para actuar como un puñal que hiere el confort y la servidumbre. Y aún así salir impune.

(Brasilia, abril de 2020)


Poetizar


El poeta toca las dos dimensiones, la espacial y la temporal, con un rasgo de intensidad, o sea con el matiz de la pasión. No se obliga a contar historias, pues esto quedó a cargo de los prosistas. Así se sumerge dentro de sí para capturar el texto, atraparlo como en una pesca submarina, a pulmón libre. Se juega en una apuesta entre atrapar el contenido o perderse en la existencia, por la falta de oxígeno. Procura un lugar para sí, pero sabe que el tiempo es limitado como el de su propia vida. Muere en su espacio o muere fuera de él. Mejor morir dentro sí y ser uno con un cántico que es él mismo.

{Brasilia, Octubre de 2020)


Causalidades y casualidades


«Ah causalidad, tan lejos de la casualidad, de lo probable, de lo contingente. Todo tiene su causa, y si sabemos cómo se cabriola y de dónde partió, ¿sabremos, impajaritablemente, a dónde llegará?»

    Con esta frase mi amigo César Giraldo cerraba mi desarticulada explicación sobre el problema de horizonte, en una calurosa tarde, en su estudio en el centro de San Paulo. Como el tema era la causalidad en la física, esa cartilla que todos los científicos deben seguir a rigor, su frase era un resumen de cómo las cosas deben acontecer en el universo físico; lo que nos incluye, por carambola, como humanos.                        
    Obviamente yo sabía que su giro tenía algo de humor y de ironía, y con una maliciosa sonrisa me invito a tomar otro sorbo de cerveza.
    Recuerdo que yo intentaba explicarle que nada se mueve en el universo con una velocidad mayor que la de la luz; y cuando me preguntó si sería posible tener una nave que viajara igual a la luminosidad, le respondí que la luz siempre estaría viajando a 300 mil kilómetros por segundo con respecto a nosotros, por más veloz que fuera nuestra nave. Este hecho cruel, para nuestras expectativas y ambiciones tecnológicas, hace parte de un tema conocido como problema de horizonte.
    César no tenía mucha sintonía con teorías que ligaban el hacer artístico con la utopía, con ese tipo de horizonte que la vida coloca a los artistas. Mejor dicho, la diferencia entre utopía y realidad no le interesaba, y lo afirmaba de manera instintiva. 
    —El arte se hace en movimiento o estando estático, decía. —Mejor dicho, nosotros somos receptores del arte, y el resto es intentar dar una explicación sobre su causa, con algún objetivo oscuro, casi siempre ideológico—, afirmaba categóricamente.
   Yo sospechaba que en algún momento surgiría un link entre la física de los horizontes, que comentábamos, y los conceptos del arte que mi amigo defendía siempre en cada reuniónEn la física clásica y relativista las causas y los efectos tienen su lejanía temporal entre sí garantizada por la velocidad de la luz, o sea, nada puede viajar más rápido que este límite físico. La causa precede al efecto y, por lo tanto, el tiempo es imperativo, unidireccional y dictatorial. Así, la información que tenemos sobre los efectos llegará después, como una carta, como un e-mail, o como una radiación. O sea, macumberos, santeros, y madres videntes, que saben a priori cuándo sus hijos se meterán en problemas, serían todos, y todas, charlatanes y disertadores de mentiras, o al menos adictos a algún tipo de juego de azar.
    Le explicaba al viejo amigo sobre el universo como consecuencia de una grande explosión, y esto le encantó, pues lo que más admiraba en el arte era la creación como acto explosivo, al estilo beethoveniano, con esa imprevisibilidad de cuál son vendría en el próximo compás. Mas cuando le conté que la causa de tal estallido aún era un misterio, soltó una sonrisa de satisfacción.
    Le conté que las observaciones actuales, que hacen los astrónomos, ese tipo de voyerista de las estrellas, muestran gran homogeneidad e isotropía. O sea que las mediciones que se hacen sobre sus variables (por ejemplo, temperatura, masa) son bastante semejantes, independientemente de adónde y en qué dirección apuntemos nuestros instrumentos.
    Se supone que, en el inicio del estallido creativo, el universo debería haber sido así mismo: homogéneo e isótropo. Pero por la edad del universo se piensa que regiones alejadas entre sí deberían tener cantidades diferentes de masa y de energía, pues habrían tenido tiempo y libertad para evolucionar de manera independiente. Así, la homogeneidad e isotropía observadas son difíciles de explicar mediante la causalidad clásica y relativista; específicamente para digerir cómo evolucionaron regiones muy alejadas entre sí para estar «sintonizadas» en los mismos valores de masa y energía.
    —¿Y eso te parece raro, Carlos?, a mí me parece claro, dijo. Por ejemplo, ese límite luminoso no impide que los movimientos artísticos hayan surgido simultáneamente en varias regiones del planeta, independiente de sus geografías y culturas. Creo que tu problema es pensar que la información solo viaja; ella está presente, surge, como ocurre en los artistas, esos receptores del arte.
    —Carlos, eso que hablas sobre los confines del espacio no le hace mella a un artista. No sé si viene al cuento, pero me hace recordar sobre aquellas cosas que se dicen sobre el origen del arte. Algunos dicen que el artista se mueve por señales, y es guiado por utopías, pero ¿hay alguna prueba que el artista tiene que soñar por algo, o en algo?
    César tomó una expresión pensativa, colocó su copo de cerveza sobre un estante con libros, junto a un ventilador viejo que lanzaba el aire húmedo sobre su rostro. Su expresión tomo un tono serio, como si quisiera recordar algo. —Hay artistas santos y artistas con atisbos de canallas, y todos suelen ser muy competentes; son como cualquier sujeto, como tú o como yo; dijo. 
    —No hay horizonte utópico a ser seguido por los artistas, eso solo aparece en las películas de zombis. Se llevó la mano al rostro y prosiguió: «el arte es un acontecimiento, con todas las letras, y el artista lo verifica a posteriori; pero el arte es a priori». Y llevando su mano al aire, con dos dedos apuntando para el techo dijo: «y ponele atención al viejo Kant, sobre lo que estoy diciéndote», dijo rápidamente.
    Le conté a mi amigo que la distribución de la radiación de fondo de microondas es omnipresente en el cosmos, siendo testigo y vestigio de la creación explosiva —y que tal vez se asemeja a voz del Espírito Santo, escuchada por los místicos. Es tan altamente simétrica que difícilmente parece ser resultado de evoluciones azarosas e independientes. Quien la escucha, adaptada al registro sonoro humano, parece oír los graves de Sarah Vaughan y los agudos del tenor Leszek Swidzinski. 
    Es arduo explicar cómo llegó a ser tan isótropa y homogénea sin haberse «sintonizado», por algún mecanismo extraño, con todos los puntos del universo primigenio, estado previo a la explosión, usando los conceptos clásicos de causa y efecto, asociados con al límite físico de la velocidad de la luz.
    Obviamente César se quedó curioso por mis explicaciones sobre ese fenómeno de horizonte. Me parecía que estaba guardando un argumento que tenía dentro de la manga, para darme una estocada final, como usualmente ocurría al final de nuestros encuentros.
    Le expliqué que sobre la rara homogeneidad e isotropía del universo existen varias vertientes. Todas ellas saltando el muro —como lo haría un marido o una esposa infiel—, en este caso, de los linderos de las físicas clásica y relativista. La mayoría hecha por tierra, por lo menos en los inicios del universo, el límite de la velocidad de la luz. Algunas teorías admiten velocidades super lumínicas o velocidades variables en algún momento de la evolución del universo, una especie de herejía para los físicos ortodoxos. Mas la relación entre causa y efecto tiene otra vertiente en la física cuántica, donde las cosas más extrañas suelen ocurrir a nivel de las partículas u objetos subatómicos. Sin embargo, debemos alertar que la relación entre las teorías relativísta y cuántica está aún en vía de ser resuelta, de manera definitiva.
    —Claro mijo, alguna cosa está errada en ese pensamiento tuyo. César siempre colocaba mis descripciones sobre la ciencia como si fueran argumentos míos, y esto me incomodaba. —Tú siempre crees que la vida se reduce a la física y a las otras ciencias duras. Pero eso es cosa tuya y yo no tengo nada a ver con eso. Y ya te dije otras veces que eso me parece tan ingenuo como pensar que la sexualidad se reduce a los órganos genitales —dijo.
    —El origen del arte es un misterio, y el artista que lo acepta está curado contra cualquier virus ideológico; es el antivirus, como aquel que tú instalaste en mi computador. Toda explicación sobre el origen y el sentido del arte es tendenciosa, y un verdadero artista no acepta ningún tipo de muleta. El sujeto artístico hace el arte que siente, que se le sale. Y por esto suele sentir alivio, como aquel sentido cuando se elimina el desplacer.
    Le pregunté, colocando un elemento freudiano, se existiría algún tipo de libido artística, de donde surgiera la energía del arte. El viejo se retorció de la risa y dijo: «veo que insistes en buscar alguna muleta, mijo. El arte es instintivo e intuitivo, por más herramientas técnicas que lo enmascaren. La misma intuición que tengo ahora de que nuestra reunión se acabó».

(Conversaciones con César Giraldo, años 90)

Tránsitos espirituales (para agnósticos y ateos)



Fausto le vendió el alma al diablo a cambio del poder. ¿Alguien le podría vender el alma a Dios a cambio de nada? Pues bien, esto último es lo que denominamos Fe.

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Entre el ateísmo y el deísmo me quedo con la duda. Pero prefiero la duda poética del Hamlet a la duda metódica y estéril de Descartes. Así, mi duda transita entre si Dios es una ficción nuestra o si nosotros somos una ficción de Dios.

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No me pregunten sobre mi creencia en Dios. Podría responder cualquier cosa, inclusive confesar mi ateísmo. Pero lo único que sé es que lo amo tanto que llego a poner en duda mi propia existencia y la del mundo que creo habitar.

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Entre varios caminos posibles elegí uno, aquel que me brindó afecto y consideración. Vadeé por él durante años; al final lo abandoné para buscarte sólo, escrutando dentro de mi corazón.

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Qué asustadora libertad me has dado, Señor: elegir entre la cripta de los fundamentos teóricos y teológicos, u optar por ser un hijo en tu regazo sacro.

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Aveces pienso qué pasaría si me faltaras tú, si mi piso se deshiciera, si una cruel enfermedad avanzara sobra mí. Si me quedara sin empleo, sin atendimiento médico, si los bancos cayeran sobre mí como aves de rapiña. Si todas las seguridades que me sustentan desaparecieran de una vez. Sería la encarnación del santo Job: sólo, desolado, enfermo y angustiado. ¿Tendría yo el valor para la entrega final? ¿Mis dudas se disolverían en la piedad del Ser? Y si tú me enviaras a predicar en medio de las plagas del cólera, del ébola, del HIV, en el África meridional ¿tendría la fuerza y la paz para no revelarme contra la vida? ¿Abrazaría la existencia sin expectativas y reclamaciones? ¿En dónde estará mi refugio y fortaleza? ¿Dónde terminan mis miedos y temores? ¿Te negaría tres veces? ¿Por qué estas preguntas me hacen sentir tan cerca de lo eterno y, sobre todo, lejos de lo falso y lo corrupto? Creo que en medio de la incerteza está la pista —tú merodeando en mí y yo testigo de mí mismo. Y este tránsito andariego y solitario debe ser la silenciosa fe de los profetas.

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Carlos, muchos de nuestros amigos me toman por ateo. En verdad yo solo creo en el arte; pero ellos podrían considerarme mejor como un agnóstico, y con un  pavor extremo a los curas de todas las religiones. Mira, hablando de estos temas te digo que eso de que el realismo mágico fuera creado por Gabo, con ayuda de algunos cubanos, es pura ilusión. No hay historia más mágica que la natividad, narrada en el nuevo testamento. Eso de que el redentor del mundo naciera en un pesebre, bajo los rigores de un clima insano, que sus primeros visitantes fueran unos pastores con el corazón más puro del mundo (algo prácticamente imposible de encontrarse en estos tiempos), y que una estrella guiara por geografías inhóspitas a tres magos, con la verdadera misión de salvar la vida del infante, es la cosa más sorprendente que haya creado la literatura en toda la historia. Y todo eso de por sí ya la torna verdadera, desde el punto de vista artístico. Tan verdadera como la ascensión de Remedios la bella, que sólo pudo ser observada en su plenitud por Úrsula, una anciana casi ciega. Una historia tan breve, tan poética, y con tanta simplicidad toca el corazón hasta de un viejo agnóstico como yo. Para mí los creadores del realismo mágico fueron Juan evangelista y sus colegas (conversaciónes con César Giraldo, años 90).

(Brasilia, marzo de 2021).

Amor de perro


Amo a los perros, sobre todo a esos vagos andariegos que andan holgazanes como el viento, tal como insinuado por aquel evangelista —«el viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va». Así, escucho sus latidos desde mi cobijo, cuando los echan de las iglesias y de los lugares más sagrados que, para mí, lo dejan de ser por ese mismo motivo. Me identifico tanto con ellos que si hiciera un escudo de armas para mi linaje no habría un león, ni un tigre, o un águila. Tendría en su diseño un perro callejero, levantando la pata y meando en la puerta del atrio de una iglesia.


jueves, 16 de julio de 2020

Tres micro ensayos en si menor


Jaime Jaramillo Escobar escribió en Método Fácil y Rápido para ser Poeta que “el verso ha sido el refugio tradicional de los malos poetas, los falsos poetas, los poetas mediocres”. En verdad el poeta tensiona el lenguaje, como el músico lo hace cuando afina su instrumento. No hay poema sin un lenguaje tensionado y  afinado; así como no hay música sin escalas, sin referencias auditivas. Algunos dicen que las escalas fueron originadas por la digitalización, proveniente de los primeros instrumentos musicales, como la flauta; en donde el conjunto orificios/dedos definen un alfabeto, que da origen a las gramáticas, y a los posibles elementos semánticos, a los textos musicales. Podríamos preguntarnos si hay música sin escalas, tal vez sí, mas la construcción de un lenguaje seria mucho más complicado, o debería ser más sutil, tal vez en micro escalas; o en la ausencia de ellas tendríamos que aventurarnos a espacios más sutiles, no transitables para la mayoría de los humanos. Así como la naturaleza prefirió los saltos de energía, que ahora llamamos saltos cuánticos, nuestra psiquis, por algún motivo, escogió las escalas, y las palabras para establecer la comunicación. Música sin escalas y textos sin palabras solo son posibles en los principios del arte, tanto en su sentido temporal como espacial. En este último podríamos hablar del ámago del arte, en su fundamento, la poesía en su origen, que sólo puede ser experimentada. Así el verso, en su esencia, no es una forma, pues en el leguaje afinado el ritmo resulta de manera natural, es intrínseco, y aún plausible de aparecer en la forma de prosa. No creo que el poeta tenga que transmitir un mensaje, pues como dijo McLuhan el medio es el mensaje, y este último surge del lenguaje tensionado. Es el lenguaje el que crea el poema; no es el poeta el que autora, sino que este se apropia del resultado.

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Yuval Noah Harari dice que nosotros siempre hemos vivido en la era de la pos verdad, pues dependemos de crear y creer ficciones. Desde la edad de piedra, los mitos que se refuerzan a sí mismos han servido para unir a los colectivos humanos. Dice también que somos los únicos mamíferos que pueden cooperar con numerosos extraños porque sólo nosotros podemos inventar historias de ficción, difundirlas y convencer a millones de personas de que crean en ellas. Y finaliza diciendo que humanos conquistaron este planeta gracias sobre todo a la capacidad humana única de crear y difundir ficciones, que les permite andar y actuar en grupos. Sin embargo Harari omite que nuestro cerebro ya crea la realidad como una ficción, como una narrativa, construida y digerida como conciencia individual. Como historiador sabe que no es posible reconstruir una historia completamente, incluyendo su propia biografía. Y tal vez sepa que, según la neurociencia, nuestro cerebro constantemente está ocultando datos e inventando otros para construir nuestra percepción del mundo. Pero también se lo olvidó que los lobos, felinos y coyotes andan en bandos sin necesitar crear mitos, ficciones y religiones. Detrás de todo hay una narrativa, y detrás de toda narrativa persiste un soporte mediático. Y descubrirlo, en su propia dimensionalidad, sería llegar al centro.

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Creo que sí, las cosas ya están diferentes y serán cada vez más en esta época de peste que procedió a la fase de la lujuria y la superficialidad. Él único que está seguro es mi amigo Álvaro José Payán, que tiene un bello espacio, una bella tierra donde podrá plantar y criar gallinas para recoger los huevos para alimentarse. Yo he estado meditando mucho, haciendo mis baños depuradores del aura, que no me dejan pensar tanto en Lauras, Blancas y Marías, ni en los detalles del fin del mundo, tal como lo conocemos. No creo que el problema sea la comida, pues aprendí con Max Neef que no hay problemas para resolver, solo existen procesos de los que yo hago parte (quizás ustedes también, mis caros amigos). Tal vez sea difícil leer esto de las manos de un ingeniero que resuelve problemas técnicos con sus alumnos, a cada día. Detalles aparte, yo también oro, los versos de oro de las escrituras. Pues si estamos orando, no estamos pensando en pendejadas, ni preocupados por el vecino; y si pedimos por alguien por lo menos estamos pensando en algo diferente de nuestras barrigas. No creo que pedir por la salud de una persona sea una bobada, pues la materia es mente condensada, y se elevamos el pensamiento estamos apuntando hacia algún lugar, tal vez para ayudar, y de rebote para ayudarnos. No creo que la neutralidad deba ser falta de acción; pues si este tipo de cosa fuera practicada por un médico no tendríamos cirujanos, ni clínicos que nos recetaran una aspirina. Una caricia compasiva suele ser tan potente como un antibiótico, en este mundo tan lleno de desencuentros y ansiedades. Hay testimonios de gente que verifican que cuando un grupo de personas meditan, en conjunto, los índices de violencia local suelen bajar. Mas como meditar es minoritario tenemos lo contrario; por ejemplo, los vándalos que salen de los estadios de futbol a robar, atracar, tal como me sucedió a mí en un plácido domingo cuando salía de cenar con una bella amiga, que no veía hace 30 años… Casi nos matan a los dos. Nuestras mentes pueden ser proyectadas para ayudar; pero claro que el resultado dependerá de los procesos que los destinatarios estén pasando. Pero siempre se nos dice que es mejor intentar ayudar, cuando se nos pide, sin pensar en los resultados, que quedarnos de brazos cruzados, practicando una neutralidad inerte. Si el Cristo lloró por un amigo muerto y lo trajo al mundo de nuevo, ¿por qué yo no iría a intentar hacer lo mismo, guardando las proporciones? En mi escueto credo aún cabe la compasión y la mano amiga que acaricia y da consuelo, mismo que me tilden de bobo. Recuerdo los versos de Paulo de Tarso, con el que he peleado mucho, pues siempre me pareció un vergajo: “El amor no pasa nunca. Desaparecerá el don de hablar en nombre de Dios, cesará el don de expresarse en un lenguaje misterioso, y desaparecerá también el don del conocimiento profundo. Porque ahora nuestro saber es imperfecto, como es imperfecta nuestra capacidad de hablar en nombre de Dios; pero cuando venga lo perfecto desaparecerá lo imperfecto”. Tal vez el día que escribió eso debía estar soyado, después de practicar alguna técnica oculta, o usar una medicina sagrada.

(Karlsruhe, julio de 2020)