jueves, 20 de julio de 2017

Salmo contemporaneo


A veces pienso qué pasaría si me faltaras Tú, si mi piso se deshiciera, si una cruel enfermedad avanzara sobra mí. Si me quedara sin empleo, sin atedimiento médico, si los bancos cayeran sobre mí como aves de rapiña. Si todas las seguridades que me sustentan desaparecieran de una vez. Sería la encarnación del santo Job: sólo, desolado, enfermo y angustiado. ¿Tendría yo el valor para la entrega final? ¿Mis dudas se disolverían en la piedad del Ser? Y si Tú me enviaras a predicar en medio de las plagas del cólera, del ébola, del HIV, en el África meridional ¿tendría la fuerza y la paz para no revelarme contra la vida? ¿Abrazaría la existencia sin expectativas y reclamaciones? ¿Te negaría tres veces? En dónde estará mi refugio y fortaleza? ¿Dónde terminan mis miedos y temores? ¿Por qué estas preguntas me hacen sentir tan cerca de lo eterno y, sobre todo, lejos de lo falso y lo corrupto? Creo que en medio de la incerteza está la pista (Tú merodiando en mí y yo testigo de mí mismo) Y este tránsito andariego y solitario debe ser la silenciosa fe de los profetas. 

(Brasilia, julio de 2017)

miércoles, 22 de marzo de 2017

Cinematográfico


Música – fluidez, acuidad
Palabra – materialidad
Prosa – una palabra singando
Poesía – un vocablo naufragando
Música: 
fluido/memorial 
{...} palabras  siendo vertidas 
navegan o zozobran
{así son las canciones}
Cinema: son e imagen a deriva:

por eso la música de fondo

(Brasilia, marzo de 2017)

lunes, 27 de febrero de 2017

De la fama (un diálogo con César Giraldo)


Los profetas, los rapsodas son ciegos, dice la tradición, por la proximidad de la luz (Gramáticas de la creación George Steiner)

El centro del poder macondiano no estaba en los Buendía, sino en el rastro de Melquíades, un gitano arisco, errabundo y solitario (César Giraldo). 


Carlos, eso de la fama es un fenómeno reciente, ¿tú podrías decirme que Beethoven era famoso en su época? Y hasta pondría en juicio que lo sea hasta ahora: yo diría apenas que sería  un personaje “conocido”. La fama es un fenómeno mediático, contemporáneo, casi simultáneo con la aparición de las artes audiovisuales.  Y surge simultáneamente con la reclusión del poder: reyes, príncipes y presidentes pasan a ser sólo figuras representativas, pues el poder verdadero se oculta cada vez más. ¿Te imaginas un John Travolta o un rey Pelé en la época de Julio César? Serían muertos y condenados, inmediatamente, por ultrajar la potestad de los dioses. Y te digo, que a partir de esto, toda teoría conspiratoria tendría algo de verdad. Si hay cada vez más estrellas faranduleras, en el firmamento mediático, es porque el foco del poder está disimulándose cada vez más. Estrellas que encandilan,  falsos profetas, meras marionetas de titiriteros furtivos. 

Conversaciones con mi amigo César Giraldo (São Paulo, años 90)(Brasília, febrero de 2017)