jueves, 24 de octubre de 2013

Diálogos indiscretos (V)


Cierta vez le mostré a César Giraldo un ejemplar del libro El Arco y la Lira, un hermoso ensayo de Octavio Paz sobre temas arduos tales como el sentido, la estructura y el ejercicio de la poesía. Después de algunas semanas sin verlo me devolvió el libro con algunos pocos trechos subrayados, por su cuenta y riesgo.

Un trecho contenía las siguiente afirmación de Paz: “La poesía pertenece a todas las épocas: es la forma natural de expresión de los hombres. No hay pueblos sin poesía; los hay sin prosa”. Cuando le pregunté sobre el trecho me dijo: “Pregúntele a Paz si hay pueblos sin música”.

Otro trecho contenía una afirmación de García Bacca, citada por Paz en el texto: “no es oficio del poeta contar las cosas como sucedieron, sino cual desearíamos que hubiesen sucedido”. Después de haber observado la frase le inquirí sobre el porqué la había marcado, y dijo: “Carlos, eso muestra que los poetas son los mayores embusteros del mundo, no hay otra definición mejor para ellos, sólo igualados por los coyotes, esos animales del desierto que recibieron el mismo apelativo por don Juan, aquel personaje de Carlos Castañeda. Por eso, mijo, sus mayores víctimas son las mujeres”.

Seguidamente verifiqué que había marcado varios trechos en donde aparecía la palabra “tensión”, cito aquí algunos de esos trechos: “La magia afirma la fraternidad de la vida —una misma corriente recorre el universo— y niega la fraternidad de los hombres. Ciertas creaciones poéticas modernas están habitadas por la misma tensión. La obra de Mallarmé es, acaso, el ejemplo máximo. Jamás las palabras han estado más cargadas y plenas de sí mismas… La tensión del lenguaje poético de Mallarmé se consume en ella misma”.

“Por otra parte, la pasividad que exige el automatismo poético implica una decisión violenta: la voluntad de no intervenir. La tensión que se produce es insoportable y sólo unos cuantos logran llegar, si es que llegan, a ese estado de pasiva actividad”.

“La situación que exilia del grupo da a sus palabras una tensión y un valor particulares, todo idioma sagrado es secreto, y a la inversa: todo idioma secreto —sin excluir al de conjurados y conspiradores— colinda con lo sagrado”.

Finalmente le pregunté a César sobre el porqué esa palabra le había llamado tanto la atención, y me respondió: “eso ya algunos lo habían dicho, que el poema es un discurso tenso. Sólo mira el título del ensayo, esa tensión ya está en el arco, como arma y como objeto para tocar un violín".


Se me ocurrió comentarle sobre el personaje del Ramayana, Rama, que pierde a Sita por estar cazando por cazar, ejercitando su arco, y la recupera cuando se enfoca en salvar su propia piel y la de sus amigos. Le dije que el poeta hace las dos cosas, caza por cazar e intenta salvar su piel a todo momento. César concordó, y dijo: "tú siempre vienes con esos argumentos espirituosos..." Y prosiguió diciendo: "esa tensión es similar a lo que hace un violinista con las cuerdas de su instrumento, las tensiona para que produzcan un tono, un patrón musical predefinido. La misma tensión ya está presente en uno de los instrumentos más antiguos, el tambor. Sin la tensión no hay sonido, y mucho menos ritmo. En esto la música es organizada, pues los tonos y la estructura son definidos por el consenso de los músicos. Pero, en el fondo, esta organización ni siquiera está prevista en la poesía, em donde el poeta simplemente tensiona el lenguaje,  a su manera, y los patrones estructurales que existan pueden ser dejados de lado, sin problemas (recuerda lo que hacen los poetas que adoptan el verso libre). Por eso los poetas son  más solitarios, como los coyotes del desierto, más libres, y mira que también se enloquecen más rápido que los músicos”.

Conversaciones con mi amigo César Giraldo (São Paulo, años 90)
(Brasília, octubre de 2013)

sábado, 5 de octubre de 2013

Diálogos indiscretos (IV)


César Giralgo tenía una relación pésima con su familia, apenas toleraba su padre y vivía resentido con su madre, pues esta última lo había obligado a vestirse de monaguillo en Medellín, hasta los doce años de edad. Tal vez por esto César desarrolló un carácter anticlerical y una lengua mordaz contra los curas, que lo caracterizo por el resto de su vida. Tenía una hija a la que idolatraba, pero la chica lo mantenía a distancia, le escribía poco, en una época en que los celulares con mensajes, y otros recursos similares, eran una idea de ciencia ficción, y la internet aún estaba confinada en las universidades y centros de investigación. Una vez le hablé a César sobre una versión del concierto para piano número cinco de Beethoven, ejecutado pelo pianista francés Robert Casadesus, considerado  uno de los mejores pianistas de la historia, con un estilo poético, mas para muchos demasiado clásico. César abrió los ojos, pacientemente, pues estabamos comenzando a escuchar una sonata de Schumann, bajó el volumen del amplificador y dijo: “Casadesus es demasiado suave para tocar Beethoven, toca el piano como lo haría un cura paidófilo”. Ante su respuesta sorprendente aproveché el momento para conversar un poco sobre las dificultades con su familia, le hice algunas observaciones, a las que puso poca atención, y con una voz burlona respondió: “mijo, hay tres tipos de personas que una familia no soporta tener: gays, poetas y  santos”.


Conversaciones con mi amigo César Giraldo (São Paulo, años 90)
(Brasília, octubre de 2013)

domingo, 29 de septiembre de 2013

La teoría M de un poeta


Dicen los físicos y astrónomos que el universo está compuesto de cuerdas, supercuerdas y membranas. Cuerdas se pueden unir, dislocarse, produciendo superficies en las que mi amor por ti pueda reposar.  Al cerrarse producen membranas en donde podremos hacer nuestra casa llena de cantigas, de puertas y ventanas, para que  la luz entre y, sobre todo, permita que tu alegría contagiosa pueda alcanzar el infinito que merece.  Dicen los científicos que pueden existir muchos universos (la llamada teoria M), cada uno sería como una membrana flexible, como una placenta, que cura y que protege algo. Con textura blanda, como la de un gajo de una fruta guanábana, que es dulce y sana hiperplasias benignas y malignas. O sea, que a un universo único podríamos contraponer la idea de múltiplos universos, a la que han llamado de Multiverso, o sea múltiples versos escritos, formando múltiplos poemas, algunos aún no escritos, pero insinuados y adscritos a tus ojos.  Así nuestro amor está escrito en cuerdas y supercuerdas, y registrado en nudos, como los quipus de los quechuas (que aún están siendo descifrados), y habita en las membranas, que se rompen y deforman formando claraboyas, tragaluces y concavidades en los techos, pisos y paredes; para que podamos así respirar, huyendo uno del otro. Dicen los teóricos que tú y yo también podríamos vivir en membranas diferentes, unidas por agujeros negros, que permiten visitarnos y decirnos chao. Y que en cada encuentro podríamos engendrar y parir un poema, ad-verso al miedo, un nuevo gajo, de una fruta  que ya somos.
(Brasilia septiembre de 2013)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Nocturno en trazos

trazo curvas separando espacios en que trazo un trazo
divido mi espacio en zonas curvas e hiperespacios
¿no es la palabra un trazo de una idea que se curva a un plano?
no sé bien... y rayo una disculpa como un trecho que recorro
y juro que no tramo
Trazo una curva que se cierra solapando áreas
y lo interno y lo externo aparecen solitarios ahora –por un trazo
¿no es mi sentimiento un hebra que te rodea y que te cubre en algo?
aquí el verso es una curva, un rasgo, que se cierra, que se toca
en ti, en un punto distante, como las paralelas de Euclides
a modo de un sueño que trazo en la noche –y con un capricho
el infinito trama, junta, cubre y esconde

(Brasilia, septiembre de 2013)

sábado, 7 de septiembre de 2013

Encuentros


Visité los lugares que nunca frecuentamos, y estaban llenos de ti. Es que aquella ausencia tuya en mi ciudad reflejaba la ausencia de tu caminar, que ya dejaba marcas en mi alma.  Y así me siento el piso de tus pasos, que guarda la memoria de tu andar, que detiene la sombra solar proporcional a tu estatura, fincada en la hora, en el meridiano en que movemos nuestros cuerpos. Hablas el lenguaje de los niños, de las plantas de las aves, de los mendigos hambrientos por un poco de dulzura, y de aquella cortesía que nos liga con los viejos. Vimos juntos la miseria de los ricos, la glotonería ávida de los desposeídos, aquella otra parte sórdida de la balanza de Minerva –reparamos en la esquina un político queriendo aparecer honesto, y un honesto jamás queriendo ser político.  Te visité en los aires de tu ciudad lejana sin poder dejar mis huellas en tu rostro albo, en tu pelo color   nórdico y de salvia, y estabas triste por no estar aquí conmigo. Te sentí en la contravía de esta vida, estrada sin regreso. Te vi en el otro día, te miraré en un ayer lejano que retornará algún día, pues sí querida. Caminamos uno al lado del otro, lejos entre aquí y allá, pero aun así de manos dadas.

(Brasilia, septiembre de 2013)

domingo, 18 de agosto de 2013

Declarando

entornos claros
ojos definidos
manos ambulantes
pies creativos
te quiero...
en todos los sentidos
abordarte adoro
en  contrasentidos


(Brasilia, agosto de 2013)

sábado, 22 de junio de 2013

Trovas autobiográficas (1)


Fui inventado en un encuentro y no me acuerdo; fui elaborado en casa cuerdo y maltratado en un colegio en donde miedos se fraguaron, se volvieron concreto –toda una obra de ingeniería eclesiástica y civil. Me volví asmático, paradójicamente para ganar un aire, y que me dejaran libre, y que respetaran mi cara de sonso y mi estado lleno de vericuetos. Mi padre me dijo: “no podrás ser abogado, lo sé por experiencia, pues la polvareda de los procesos que impregnan los libros de los juzgados y notarías te hará mal –eres un rapazuelo alérgico y sensible. Tal vez seas poeta, pero te recomiendo ser ingeniero, para que aprendas cómo las palabras se encajan, y descubras alguna tecnología milenaria y olvidada para hacer tus versos, y además de todo puedas tener un empleo, que no te deje morir de hambre, ni de miedo”. Me volví ingeniero buscando el secreto del verso, leyendo el cálculo de Apóstol y algunos libros de André Malraux, de los poetas malditos y de algunos egregios. Sobreviví a los lánguidos versos de Guillermo Valencia y sus secuaces, que tuve que aprender de memoria en el colegio; nada que el tiempo y el olvido no curen, como curan una herida, o toda pasión sufridora, por un amor perdido. Estudié los trabajos de Claude Shannon y de Norbert Wiener, que teorizaban matemáticamente sobre lo que podíamos llamar de información, que se convirtió después en informática, y caí en la tentación de asociarlos a los descubrimientos de Crick y de Watson sobre el DNA y la dupla hélice. ¿Seríamos por acaso sólo información codificada en secuencias de nucleótidos y cadenas de aminoácidos? Y en esas preguntas de lo que somos me descubrí haciendo versos, enamorando chicas, mozas y damiselas, y eludiendo el miedo, ese fiel e incansable opresor al que aprendí a guiñarle el ojo, para poder darle un beso, y que me dejara en paz por algún tiempo. Para no naufragar me agarré a las sinfonías, conciertos y sonatas de Mozart, de Beethoven, de Schubert, de Rodrigo; al talento de Satie y Debussy, a algunas músicas compuestas por los sufridos compositores de jazz negros. Descubrí el secreto del poder de las viejas canciones que se filtran por las ventanas, por debajo de las puertas, por las rejas de las cárceles: es sólo aliar una bella música a algunas palabras sueltas, que evoquen alguna verdad no contaminada por el moralismo, la religión y la falsa ética. O sea que traigan a colación una verdad pura, sin tapujos ni rodeos. Cuando iba a desfallecer un gran amigo me enseño a escuchar el silencio y asumirlo como preces. Me explicó el poder de ciertos sonidos, que detienen la mente, y dejan trasparecer el poema y a olvidar, por un momento, al pensador, al que hace, al poeta practicante. Finalmente, redescubriendo los tiempos del colegio, para resolver conflictos viejos, coloqué algunas letras en papel, y Peter Moreno dijo algo en medio de mis temas –como un médico ducho haciendo un diagnóstico terminal: “eres escritor y no podrás zafarte de ese quehacer, amigo mío, tan fácilmente”. Fui inventado de nuevo por mi padre y por um amigo, como escritor, como poeta y como ingeniero; me reinvento en cada trova, me sustento en un oficio y me muero un poco en cada verso –pero aquella mujer que amo me torna alegre y sempiterno.

(Brasilia, junio de 2013)

jueves, 13 de junio de 2013

Inventando


ingenieros deberían ser más inspirados
e inventar vehículos más rápidos
ágiles como la malicia de un bribón
seguros como la impunidad de un político

que se propaguen como el fotón
que arriben más rápido que una mala noticia
que sean contundentes como una vieja canción
que lleguen tan justos como la sensación
–producida por una buena caricia–

(Brasilia, junio de 2013)

domingo, 9 de junio de 2013

Danza y son

A León de Greiff

Bosquejo una pincelada azul en ton mayor, andante con fuoco
Ausculto en ti una sonata en blue, danzo desnudo, suelto y loco
Veo las notas de tu sonreír travieso aquí,  andante ma non tropo
El son de una gaita se filtra en una grieta de mi morada y
toco
Todo,  sin foco,  destemplado, troco, mi andante, cuerdo ni loco

(Brasília junio de 2013)

Algo suelta


Te veo alegre, risueña, libre
recorriendo algo
en línea curva
trazada a mano alzada
por un niño dibujante.


(Brasilia, junio de 2013)

Ritornelo en A mayor


Te vi nacer en los ciclos de transformación
cuando dejabas el mundo
esbozando un risueño Adiós.
Vi tu mano abanando, dando chao
Vi tu boca diciendo vuelvo
Vi tus brazos pidiendo un regazo
de bienvenida Amor.

(Brasilia, junio de 2013)

sábado, 20 de abril de 2013

Ritornelo em mi menor


Facta loquuntur plus quam oracula

te vi en los oráculos
te sentí en las rocas
te escuché en los vientos
de oriente y del sur
Cantabas ese sonecillo
con sabor de ajonjolí
y me llamaste justo
cuando estabas
dentro de mí


(Brasilia, abril de 2013)

viernes, 19 de abril de 2013

Algo perdido


Hilo caído
Tejido ido
Cuerpo esculpido
Pan comido
Tiempo abatido
Por hacerlo amidos


(Brasilia, abril de 2013)

sábado, 13 de abril de 2013

Unas palabras


Gustaría verte
Luz arraigada
Piel pintada
Color
Ensolerada
Renovada
Parada ahora
Caminando aparte
Ayer sentada
Una mañana
Luminosa tierna
Llegando ahora
Puntual y tarde
Como el sol
En alborada invierno

 (Brasilia, abril de 2013)


miércoles, 27 de marzo de 2013

El vivir poético y Nazim Hikmet Ran

Cierta vez invitaron al poeta Jotamario Arbeláez para hacer pequeños comentarios al final de cada emisión de un noticiero en la televisión colombiana. En uno de ellos el poeta hizo referencia al problema de ser comúnmente confundido con un homónimo suyo, que trabajaba como animador de programas de televisión: “muchas personas se refieren a él como si fuera yo, o a mí como si fuera él; o sea, confunden un poeta nadadista con un loro del Opus Dei. No hay derecho”.

Vemos aquí alguien revindicando la profesión de poeta. O sea aquel personaje que escribe versos y se alimenta de la vida, de lecturas, pero sobre todo de silencios. Sobre la mala comprensión de la dinámica del hacer poético el norteamericano William Carlos Williams se quejó un día de sus críticos, que siempre querían remarcar la influencia de otros escritores en su obra: “pero si hace muchos años yo no leo nada sobre poesía”, desahogándose así ante un entrevistador. Es que si algo puede dificultar la tarea poética es la incontinencia verbal –y también la “lectural”.

Pero más difícil que hacer poesía es vivir como un poeta. Un día Carlos Drummond de Andrade afirmó que el único poeta brasilero que había vivido como tal era Vinicius de Moraes. Tal vez fuese un exagero de Drummond de Andrade, mas está de acuerdo con algunas recomendaciones hechas por el brasilero Mario Faustino a poetas iniciantes, algo así como esto: no separe la vida de la poesía, no haga de la poesía una lamentación, no escriba sólo para expresarse, escriba sobre todo para sobrevivir…

Un ejemplo de poeta alistado con la vida es el turco Nazim Hikmet Ran, quien tuvo gran influencia en la renovación de la literatura y del lenguaje poético de su país, durante el siglo XX. Se alimentó de las tradiciones literarias locales y las superó, creando un lenguaje directo, a veces áspero, pero sin abandonar el lirismo, que fue siempre alimentado por su amor por la vida. En cierto sentido se aproximó de Ezra Pound cuando este último orientaba sus pupilos con algunos consejos prácticos:“escriban sin rodeos, hagan versos cada vez menos poéticos”.

Muchos apuntan la influencia literaria de Maiakosvki sobre Nazim, al que conoció en su primera estadía en Rusia, cuando aún era un estudiante de letras en la Universidad de Moscú. Ante esto Nazim respondió que había sentido más la influencia del movimiento futurista que la del mismo Maiakovsky y que, fuera de todo, cualquier influencia de la literatura rusa en su obra había sido sólo pasajera.

Nazim se alineó con causas políticas en su tiempo, defendió la independencia de su país, las causas de los pobres, de los abandonados, y por esto pagó muchos años de prisión. Fue corajoso en el hablar y en la escrita, lo que detonó la persecución por parte de sus enemigos, y también la incomodidad de muchos de sus amigos. Fue materialista del punto de vista político, mas existen referencias a haber estado vinculado con corrientes filosóficas orientales en su juventud, lo cual hace parte de ese mirar hacia adentro que todo artista realiza durante su vida (sobre esto esboza algo Solimán Salóm en la antología que organizó sobre el poeta turco).

Pero la cosa que más impresiona en Nazim es su honestidad en su forma de vivir. Cuando tomó partido en las luchas sociales lo hizo con la más absoluta entrega, y su poesía refleja esto, en muchos versos escritos desde la cárcel. El mismo Pablo Neruda, su amigo, lo admiró profundamente por su carácter humano y altura poética. En estos versos de Nazim podemos apreciar algo de su fuerza:

has de tomar tan en serio el vivir
que a los sesenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea

Vemos aquí que en su época los movimientos de izquierda se ganaron el oro de sus letras, de su mirar al mundo, de su fidelidad con la vida. Los largos años en la prisión no lo amedrentaron, y supo soportar el dolor de la falta de la libertad, de la ausencia de su familia, de su mujer, de sus amigos. Pero de cierta manera se sentía afuera de las rejas, como lo podemos adivinar en estos versos suyos:

Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertas de hierro.
Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de afuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
con si nunca hubiéramos de
morir

Hay un bello poema de Nazim, titulado Angina de Pecho, que fue musicalizado por un grupo argentino llamado Nacimiento. La grabación fue hecha en Costa Rica, posiblemente en 1975, cuando sus integrantes estaban en una gira. Poco después los mismos serían exiliados por la dictadura de Videla. Fue un bello trabajo discográfico en el que se destaca la letra de Nazim, relatando entre otras cosas las verdaderas causas de sus quebrantos de salud. En este sentido el poeta se adelantó a los diagnósticos hechos por los médicos alternativos: lo que nos mata es el miedo, el aislamiento y, sobre todo, la frustración posándose sobre un sueño noble.

Sobre el mirar político al que se vinculó Nazim durante su vida nos restaron (entre otros) el Estalinismo, el Castrismo, el Chavismo y finalmente las FARC. Cómo dijo un día el poeta Jotamario ante ciertos equívocos: “no hay derecho”.
Finalmente coloco un enlace al tema del grupo Nacimiento, con letra de Nazim (ver aquí): http://www.youtube.com/watch?v=hCdb-rGb6qg
.........

martes, 26 de marzo de 2013

Idas y vueltas


surtas flores, árboles, vías, despegos
carencias:   que llevo  para llegar a ti
Memorias, heridas, alternos vestígios
de besos, caricias, oficios y adeudos:
que cargo y tolero para retornar a mí


(Brasilia, marzo de 2013)

lunes, 25 de marzo de 2013

Motivos

A Clarice Knihs

"et propter vitam vivendi perdere causas"

flor de lis – ágora frío ahora
lluvia  risa  incertidumbre
todavía unas palabras sueltas
Gustas de café – de vino
de ser mujer –a veces de estar a solas
De recibir mensajes
de disfrutar las causas
de descifrar los frutos:
de interpretar el canto de las plantas
De destruir barreras
de diluir distancias
de transcribir el silencio de mi charla
Viras tu rostro e
interpretas el llanto de los niños
te quedas fija y mi mente atajas

(Brasilia, marzo de 2013)

sábado, 5 de enero de 2013

Mensajes y desvíos



Ella tiene ojos de horizonte azul turquesa
y guarda adentro un brillo de pétalas de jazmín
Tiene ascendentes germánicos
y mil batallas en un cofre guarda
de color plata y adusto
Sus palabras llegan lentas
traídas por palomas mensajeras
que en sus viajes se pierden y gastan
mucho tiempo para enamorar
sobre frondosos guayacanes azules
Sus mensajes son cortos
casi criptográficos con letras
de color de mejorana
Dicen que está bien
que la salud anda para frente
El próximo mensaje será el mismo
a pesar de escribirle una pastoral
que incluía mis quimeras y temores
en palabras de color lacrado
Mejor le hablaré en-sueños
tal vez me responda con una letra a más
  
(Brasilia, enero de 2013)